A él no se le puede engañar.
Queremos algo tanto que dudamos si realmente es real o es producto de ese querer. Si realmente es especial o es un truco del subconsciente pensando que esta vez sí lo logrará. Que está vez es realmente especial, debería existir una prueba que nos ayude porque definitivo confiar en las emociones, en los sentimientos y en lo que nos hacen sentir termina siendo subjetivo. Producto más de las ganas.
A la vez me cuestiono, como dudar que es especial si lo siento, lo siento y lo siento.
Pero también una vez más ha sido una decisión consciente de algo que no puede ser especial. Claro una vez más pensé que es algo que puedo controlar, que no se saldrá de la mente, que el corazón no tiene cabida.
¿Cuándo realmente aprenderé que una vez tomó esa decisión ya el corazón está involucrado aunque lo intete ignorar?
Cuando el no tiene cabida en la ecuación, simplemente la decisión es clara, sensata y consciente. Y de eso tengo pruebas.
En conclusión lo importante es aprender a no engañar a el corazón.
A él no se le puede engañar.
7 abr. 2019
















