DOMINGO
Los domingos el corazón se me hace chiquito, son los días que te extraño más y aunque ya ha pasado mucho tiempo, la melancolía sigue visitándome cada siete días, invitándo a tu recuerdo a hacer un desastre en mi cuerpo, llenándome de abulia y miles de preguntas que jamás serán respondidas.
Hoy revisité tus fotos, recorrí tu sonrisa y contemplé por un largo rato tus ojos, realmente me siguen poniendo nervioso. Por ahí se coló nuestra primera foto juntos, recordé ese día y terminé por quebrarme. ¿Por qué después de tanto tiempo me es difícil olvidarme de ti? Quiero seguir adelante, pero te extraño o extraño lo que fuiste el tiempo en que estuvimos juntos. Hoy ya no somos los mismos, hasta yo he cambiado, pero estás ahí presente como un fantasma, como una sombra que me abraza eventualmente.
Y es que este tiempo me enseñó que te amo más de lo que te necesito, te esperé cada día despues de agosto, me imaginaba situaciones en las que me hablabas y también me decías que me extrañabas, entonces yo tomaba el primer avión y me iba a buscarte. Eso se fue diluyendo poco a poco, pero aún te mantienes aquí, como los tatuajes que me hice en el cuerpo para disimular el dolor que sentía por tu ausencia. Eres orgullosa y así sintieras todo lo que me imaginé, serías incapáz de decírmelo y yo no puedo hacer nada ante ello.
En todo este tiempo me he convencido de lo que escribí anteriormente: te amo y de eso no tengo dudas, una prueba clara de ello es que no sé porque te amo, solo lo siento y a pesar que me muero un poco más solo de pensar que eres feliz sin mí, quiero que sepas que te deseo todo lo mejor, espero que hayas logrado esa paz que quizás yo no te pude dar, que hayas sanado y si alguna vez sientes que es momento de volver a hablar, hazlo, quizás y vuelva al lugar donde te esperé, donde todavía está tu recuerdo y una parte de mi, guarda tu lugar.
Con amor, Fer.















