Para tener unos pies bonitos hay que prestarles ciertos cuidados.
Lo primero es eliminar los callos con una piedra pómez o una lima de grano fino. Después, con un exfoliante de grano grueso, especial para pies, en crema o con jabón. Para evitar que la capa callosa vuelva a desarrollarse, hidrátalos cada noche con una crema nutritiva, poniendo especial atención en las zonas rugosas del talón y el empeine.













