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#Fraselibros.
Waterfalls | Lombok, Indonesia || Daniel Kordan
Credit: Chiara Bautista
MI MAESTRO
Mi querido lector la intención del siguiente relato no es solo de llenarte las ganas si no de sembrarte en el corazón un pedazo de mí, para que desde donde quiera que me estés leyendo recuerdes cada rasgo de esta escritora; la risa sonando en tus oídos, la posición de cada lunar que no ha de ser de nadie más que tuyo, el olor de mi cabello entrelazado entre tus manos fuertes, las medidas desproporcionadas de mi cintura que combina ágilmente con las cadera y cada detalle mío que quiero grabar en tu memoria con el fin de no ser olvidada mostrándote diferentes formas de amar como a mi me enseñaron.
Me encontraba en una ciudad ajena y ropa erróneamente ligera para el clima local, mi estancia ahí era temporal, así como la gente que estaba conociendo siempre he sido de aquellas que no establecen lazos por el miedo al dolor de una separación. Pero si algo puede salir mal va a salir mal. (Gracias Murphy)
De entre las personas que estaba conociendo uno de ellos llamaba más mi atención no se si era el misterio en la mirada, la barba negra, los 9 años de diferencia o las conversaciones que podíamos tener tan profundas llenas de risas. La honestidad sobre nuestras vidas a los pocos días fluía con naturalidad ambos éramos conscientes de que solo coincidíamos por un tiempo corto y que quizás así debíamos aprovecharlo. Cada noche salíamos a cenar después del trabajo, las pláticas se prolongaban hasta altas horas de la noche despidiéndonos con un beso en la mejilla y la mirada eterna que él ponía sobre mí al poco tiempo. Se volvió mi protector de acosos de otros enseñándome a defenderme de comentarios que solían estar presentes en un ambiente lleno de hombres, pendiente en todo momento de mis pasos con sus ojos negros persiguiéndome a donde yo iba, podía sentir que eso se convertía en algo más.
Una tarde antes de salir de trabajar me encontraba dando mi recorrido asegurándome de no dejar a nadie, cuando llegué a aquel cuarto donde estaba él escondido entre los muebles guardando sus cosas, le pregunte si le faltaba mucho para irnos ya que nos estaban esperando, como si no me hubiera escuchado me ignoró por completo hasta que me acerque más a él y volví a repetir la frase. Tomando mi mano jalando hacia el me contestó, -“Depende de ti si te quieres ir, yo quiero quedarme pero no sé si me dejes “- en ese momento supe que no hablábamos de la hora de salida, su mensaje era directo y firme como las manos que rodearon mi cintura acorralándome hacia la pared donde comencé a sentir no solo la humedad de sus labios que tomaban la forma de los míos, que no objetaron ante el impulso y dejándome llevar por la explosión de sensaciones que es me producía estar entre sus brazos lo aleje de mi tratando de recuperar la fuerza en mis piernas que ya se habían debilitado y pregunte con todo el miedo a la respuesta; -“Que quieres de mí?, señalando a mi pecho le conteste;-“ no hay nada aquí que lata por usted, lo único que puede latir por usted esta abajo”- su mirada me puso helada pude ver parte de él romperse con mis palabras, las cuales estaban llenas de miedo pues sabía que ahí no debía apostar nada, mi tiempo ahí era corto, salí corriendo dirigiéndome al transporte con el detrás de mí. El camino a casa se volvió silencioso y largo, pero sabía que no sería ahí el fin.
Recuerdo que era un 12 de diciembre de algún año de estos, apenas era las 7 pm y el frío ya lo podía sentir hasta los huesos, las noticias habían pronosticado una de las noches más frías de ese año.
Aun molesto vi cómo se aseguró de que yo llegara bien a mi habitación de ese hotel donde estábamos todos hospedados un par de horas más tarde un mensaje llegó “estoy afuera ¿me puedes abrir?”-. Mi corazón se había alegrado porque lo vería de nuevo y al mismo tiempo temía por lo que podía pasar. Al cerrar la puerta con el detrás de mi, sus manos frías rodearon mi cintura y llevando sus labios a mi oído me susurro; “Tus Besos me dijeron que me quedara”-. Comenzó a besar mi cuello guiándome a mi cama donde con toda la sutileza me recostó boca arriba sin dejar de besarme, volvía a perder control de cada parte de mí y era el quien comenzaba a dominar cada sensación de mi cuerpo, sus ojos altivos observaban cada gemido mío como si estuviera aprendiendo donde tenía más control. Dejándome solo con encaje rojo en mis glúteos, recostada sobre la cama boca abajo acarició cada centímetro de mi piel poniendo sus manos sobre el encaje y besándolos como si fueran caramelos, subió sorbo a sorbo por mi espalda llegando nuevamente a mi oído volviendo a susurrar; - “Te haré el amor como nadie te lo ha hecho hasta que tu corazón se te salga del pecho y te enseñaré como lo hago latir”-. Como una enorme ola de mar sentí como me inundaba de pasión solo con esas palabras. Su firmeza ya la podía sentir entre mis glúteos y su espalda fría recobraba el calor pegada a la mía. Giro mi cuerpo dejando mis senos desnudos ante sus labios que extasiados succionaban provocando gemidos incontrolables saliendo de mi boca, bajando por mi vientre atravesando mi ombligo, tomo aquel encaje rojo que cubría el paraíso deslizándolo entre besos por mis piernas y con la misma sensación de hombre perdido en el desierto bebió del agua que se había desbordado entre mis piernas logrando hacerme retorcer de placer jalando las cobijas y gimiendo en cada sorbo que daba. Podía sentir su mirada asomarse entre mis senos a lo lejos más allá de mi vientre gozando verme así, hasta que mis gritos no bastaron para expresar el orgasmo que llenaba su boca dándole la razón.
Logrado su primer cometido subió hasta clavarme con fuerza hacia la cama con la dureza de sus brazos sujetando los míos para que no lo detuviera en lo que quería lograr, sus movimientos dentro de mi eran suaves y lentos sin ninguna prisa, para nosotros y tiempo se había detenido ahí, no había más frio pues el calor de la pasión llenaba la habitación.
Sin avisar como fórmula mágica nuevamente había encontrado mi éxtasis con sus cálidos movimientos y besos, mi cuerpo estaba lleno de sudor y agua de paraíso cuando me pidió subirme sobre él, con la poca fuerza que me quedaba me acople a la firmeza de su cuerpo y así como él me había enseñado mis caderas las movía de atrás a adelante sin prisa alguna gozando la estancia de mi maestro dentro de mí, sus manos tomaban mi resbalosa cintura bajando a mis glúteos que apretaba fuerte jalando hacia él, podía sentir su respiración dentro de mí con cada movimiento, nuestros oídos solo escuchaban gemidos del otro, con el corazón a medio salir, me abrazó hacia su pecho dejando mi boca sobre su cuello indefenso ante mis besos, fue entonces que sus manos en mis glúteos acompañaban los movimientos para brindarle el placer a mi maestro de desbordarse dentro de mí con toda su fuerza dejando las huellas de sus manos sobre mi cuerpo mientras que mis labios se aferraban a su cuello con el gemido más fuerte retumbándole al oído marcando mi huella no solo en su cuello si no en su alma. Con la respiración agitada y mi pecho recargado sobre el suyo, me abrazo con la dulzura y delicadeza de una flor para susurrarme nuevamente en el oído; - “te dije que te haría latir de nuevo el corazón “-. Solo me acurruque sobre su pecho cubriéndonos con las cobijas pues el frió ya acariciaba nuestros desnudos cuerpos y una ligera luz del amanecer amenazaba con terminar nuestra noche.
Querido lector, mi maestro me mostró el profundo amor que mi corazón puede dar junto con la pasión que este cuerpo en las manos correctas puede brindar, lamentablemente el tiempo como cruel verdugo nos obligó a separarnos y aquel dolor del que tanto huía de nuevo se hizo presente, pero esta vez con el alma llena por todo lo aprendido y con la tranquilidad para soltar el momento hermoso en el que el universo nos hizo coincidir.
BY CEC
Créditos al autor.
You 💫
A MI DIABLO
La historia que te contaré mi querido lector requiero de toda tu imaginación y sobre todo tu corazón para entender la locura de este relato.
A quien de ustedes no se les ha cruzado en la vida alguien que saca la parte más alocada de ti, esa que solo requiere un empujón para surgir y a hacer las cosas que jamás pensaste hacer. En mi caso te puedo decir he tenido varios personajes así pero solo uno conservo en mi corazón de forma entrañable y al mismo tiempo pido que se aleje, a este personaje le llamo con todo cariño mi Diablo, espero puedan identificar en su vida a alguien con estas características.
Mi Diablo se convirtió en mi amigo por la convivencia diaria que solíamos tener, las platicas eran chistes constantes llenos de risas con maldad, la picardía o el coqueteo surgió entre albures que solo él y yo podíamos decirnos, las despedidas diarias se prolongaban como si no quisiéramos aun terminar el día solíamos desvelarnos bailando o cantando en las fiestas, las conversaciones eran apasionadas defendiendo cada argumento como si ahí se nos fuera la vida.
En alguna fiesta de aquellas en la que todos deben asistir, yo con vestido azul marino entallado de encaje que acentuaba mi silueta que para ese día era digno de presumir, mi diablo llegó con traje oscuro como sus ojos profundos. La complicidad que teníamos era solo nuestra y la gente podía notarlo en nuestros pasos de baile, mi diablo se aferraba en cada vuelta a mi cintura y cada que podía acercarse a mi oído me susurraba;-no dejare que bailes con nadie más, esta noche eres mía-,no me preguntó, solo se adueñó de mí y yo no tenía objeción a eso, me divertía tanto y al mismo tiempo le temía por aquello que podría pasar.
Cuando decidimos irnos ya pasaba de media noche íbamos cruzando un jardín completamente solos hacia el estacionamiento ,podíamos ver nuestras siluetas gracias a la luz de la luna; cuando sentí su brazos tomarme por detrás besando mi cuello y con sus manos recorriéndome encima del vestido en ese momento el miedo a ser vistos se apodero de mi pues las caricias nos estaban llevando hacia el rincón más oscuro de ese estacionamiento para sentirnos por encima de nuestras ropas, tomándome con fuerza me empujo hacia el cofre del auto sintiendo el frio de este sobre mi pecho, me subió el vestido dejando mi encaje expuesto ante sus manos heladas buscando la entrada con sus dedos a mi húmeda y excitada gloria, estaba esperando sentirlo dentro de mi cuando me levanto acomodándome el vestido diciéndome “aquí no, tu ameritas más”.
Tomo las llaves y me abrió la puerta apresurado a subirse al auto y tomamos camino, la música sonaba nosotros coreábamos; ”Me Rehúso a darte un último beso, así que guárdalo para la próxima vez te lo de haciéndolo así como te gusta…”, para nosotros la fiesta no paraba cantábamos y bailábamos dentro del carro, mis manos comenzaron a buscar en su entrepierna con suaves caricias a 110 km/h, con las manos de mi diablo ocupadas en el volante busque colarme entre sus ropas regalándole con mi boca mojada y sabor a wiski los besos más dulces y suaves a su firme excitación, podía escuchar el rugir del motor con forme mas placer le daba, tenía el control no solo de mi diablo si no de la velocidad para llegar a nuestro destino. Ansiosos por tomarnos, hábilmente sus manos trataban de buscar dentro mi vestido y al mismo tiempo trataba de guardar el control de lo que yo le hacía.
Al llegar supe que no había marcha atrás, el ambiente era oscuro pero solo la luz de la luna y de la calle podía dibujar nuestras siluetas, un tapete con texturas suaves adornaba la sala donde mi diablo sentado se encargó de poner la música que yo le pedí , los tonos suaves hacían mover mis caderas frente el, su mirada perdida en la cadencia de estos movimientos disfrutando el espectáculo pues esa noche el deseo de solo bailar para el me embargaba, mi ropa fue cayendo al suelo con forme la música avanzaba ,sus manos no dejaban de acariciar buscando mi húmeda intimidad para saborear el paraíso entre mis piernas podía sentir sus labios fríos besando cada centímetro de mi piel sin dejar nada libre de su huella, me monte sobre el ahí mismo en el sillón, nos acoplamos con cálidos movimientos de cadera mi jadeo se perdía entre la música pero los de él podía escucharlos y me erizaban la piel, tomaba mis manos hacia atrás de mi espalda sometiéndome ante el con fuerza podía sentirlo dentro apoderándose de mis entrañas, me tomó sobre aquella alfombra dándole la espalda y entregándole mi más grande corazón ante su masculinidad, sujetándome las manos hacia atrás con cuerdas, llenó de pasión mi expuesto corazón, aferrado de mi cintura que empujaba con fuerza hacia él, marcando sus manos en mis glúteos, podía sentir escurrir entre mis piernas la pasión que se me desbordaba y no podía retener más. Liberándome me volví a montar en el besándolo, sus manos sostenían mis pechos y mis movimientos entonaban los jadeos más escandalosos pues ese apasionado momento me hacia enterrar las uñas sobre su pecho tatuado invitándolo a no dejarme sola en el final de nuestro encuentro con la voz de Mon Laferte sonando de fondo y nuestros gemidos compitiendo, sentí el fuego de aquel infierno que tanto había buscado desbordarse dentro de mí, aferrándose a mi pecho hasta con los dientes como si fuera yo la que le extinguiera su ultimo llama, dejando así su marca en esa noche salvaje …
A mi Diablo, le agradezco invitarme a ser osada, rebelde, sensual, aguerrida, pero sobre todo salvaje, aquel infierno que desata cuando me toca me vuelvo loca que las mariposas andan en celo, se que lo busco porque me aloca.
Donde quiera que el viento te haya llevado querido diablo te mando abrazos cálidos y reparadores con sus respectivos besos ardientes……
by KM
Ghibli Studio’s food.
Jacob Witzling