Me gusta sentarme junto a la ventana para ver cómo el mundo sigue girando, sé que cuando me vaya de aquí todo continuará su movimiento, como si nunca hubiera existido.
Comencé este blog hace años como una especie de terapia, para poder expresar lo que sentia, en cierto sentido crecí con cada palabra que escribía, cada libro que leí, cada frase que compartía, descubrí la filosofía y el existencialismo, aprendí que sirve para vivir, para poder aceptar nuestra propia existencia con sus límites y sus tragedias, eso me hizo ser agradecido; era un sobreviviente del cáncer, estaba recuperándome física, mentalmente, espiritualmente.
Hace unos meses, cuando fui a mi control, que lastimosamente no pude hacer el año dos mil veinte por la Pandemia, descubrieron que la enfermedad había regresado. Una vez más, la sonata de agujas y exámenes médicos empezó a sonar, los pasillos de hospital, la perdida de peso, el cansancio, el frío de las salas de espera, esperar y seguir esperando. Ahora estoy en cuidados paliativos, entiendo qué significa, el tiempo se acaba.
Estoy en la parte de mi vida en al cual debo sentarme a la vera del camino, para descansar, mientras veo a la gente seguir el suyo, sé que más allá, en el horizonte, habrá cosas que nunca podré ver, pero está bien, con lo que ví me siento tranquilo, entonces todo tiene sentido, ya no debo preocuparme mucho por el futuro.
Algo que me hizo entender la enfermedad es que no debo cometer el error de creer que mi dolor es el único dolor en el mundo, que no soy diferente a los demás, muchos me dicen que soy una especie de "guerrero", pero cuando pienso en mí simplemente digo que solamente hice lo que debía hacer. Soy un humano enfermó, como los cientos de miles que pueblan la tierra, mientras lees estas palabras tú también estás en el mismo camino que yo, todos vamos de la cuna hacia el cementerio; como escribió Camus "el problema no es morir, sino tener que morir" y en esa realidad azarosa los humanos solemos teatralizar nuestra existencia, hacer de nuestros eventos cotidianos una tragedia, hoy en día incluso queremos la atención de los demás.
Cuando convertimos nuestra vida en una espera, comenzamos a soñar con existencias alternas en las cuales somos felices, comenzamos a vivir en un "y si...", "si hubiera logrado estudiar en la universidad hubiera sido feliz", "si hubiera elegido a otra persona para amar mi vida hubiera sido más feliz, "si tuviera esa casa que sueño sería feliz", "si mis padres fueran diferentes sería feliz", así comenzamos el autoengaño, nos saboteamos porque nuestra vida se convierte en una espera.
Pau Donés, que falleció en junio de dos mil veinte, me dió una de las más grandes lecciones de la vida, él se fue por la misma enfermedad, en su libro dejo una frase que resume su forma de ver la vida: "Vivir es urgente". Él nos invitó a reflexionar sobre la importancia del presente y el valor que le damos a la vida, frecuentemente nos enfocamos mucho en el futuro y en las metas que deseamos alcanzar, tanto que nos olvidamos de apreciar el presente. Su frase nos recuerda que la vida es un regalo valioso y que debemos aprovechar cada momento, sin esperar a que llegue un momento especial o perfecto, la vida no tiene que ser una espera, es una oportunidad única y limitada, por lo que es importante vivirla plenamente y con gratitud, es fácil soñar con vidas que nunca tuvimos, es fácil desear haber tomado otras decisiones, es fácil lamentarse, pero lo cierto es que tú existencia, tu vida está sucediendo aquí y ahora, respira, debes centrarte aquí, darle un significado nuevo a las cosas, estar agradecido por ellas, incluso por lo malo que ha tocado vivir, eso te hizo lo que eres hoy, entre todo lo malo, hay algo por lo cual estar contento y ser feliz.