Conocí un ángel
Conocí un ángel y me enredé en su pelo negro, me hablaba de amor y de la inexistencia del tiempo, me rozaba con sus manos y yo le creía lo eterno, me guiñaba un ojo y me sentía perdido y etéreo.
Conocí un ángel y amé dormir en su sonrisa, no importaban las palabras, yo escuchaba sus caricias, no importaba el mundo porque en su voz yo vivía, no me importaba la muerte si su mirada era toda mía.
Conocí un ángel y me perdí en la oscuridad de su piel, amaba sentir sus labios y lo efímero de sus besos, bailaba al ritmo que marcaba su pecho, amaba probar su mirada con sabor a miel.
Conocí a un ángel que de un abrazo me llevo al cielo, entre sus piernas agotaba mis desvelos, con mi nombre en su voz susurraba mis anhelos, con su nombre en mi voz era esclavo de sus deseos.
Conocí un ángel y me enamoré perdidamente, todas las mañanas abracé su recuerdo en mi mente, extrañé cada beso y sus caricias siempre latentes. Conocí a un ángel y en su adiós me perdí eternamente.








