La peor idea fue escribir con un título, ya que le doy un dirección forzosa a mi mente y no de lo que quiero contar. Esto descarta ideas y sentimientos que están ligadas a pensamientos y emociones. La remanencia de estos sentimientos se convierte en agua estanca, sucia, putrida y manchando todo a su paso.
Sin embargo, hay grifos que permiten liberarlos como la escritura.













