“¿Es qué acaso soy la única qué esperaba una fiesta de bienvenida?” inquirió la morena, latinas facciones se pasearon por su alrededor, la piscina vacía y las mesas solitarias, probablemente la gente -normal- estaría disfrutando en los brazos de Morfeo, pero Poppy no podría conciliar el sueño a aquellas horas. “¿Sabes? me voy a montar mi propia celebración, un par de tragos, buena música, y que le den a este par de aburridos, vinimos a parisiar, y no pa’ dormir” parloteó, dejando fluír su dialecto puerto riqueño. “¿Te unes?”
“¿El jet lag te está destruyendo, no?” le preguntó con cierta gracia, aunque su problema no era el mismo, no tenía sueño simplemente porque no era una persona que no duerme casi nunca, acostumbrada al menor tiempo de descanso. Una de sus cejas se arqueó ante sus palabras pero cuando terminó de hablar, invitándola a unirse, la rubia no dudó mucho en asentir, estando completamente de acuerdo con la antagonista “¿Es esa una pregunta? Claro que ´si, cuenta conmigo.”





