"Te extrañaba." Menciona mi novia apenas contesto la llamada. "Rose... no está permitido hablar cuando vas viajando en avión, ¿estás por llegar?" Respondo mientras camino por las calles de Manhattan con la correa de mi cámara fotográfica colgando por mi cuello. Es mi primera semana como reportero de NY Times y voy dirigiéndome a mi oficina ubicada en una de las Torres Gemelas. "Qué bonito es que aún me llames por ese apodo, Jack, pero..." La interrumpo: "Pero elegimos la película más triste para ver en nuestra primera cita, no te lo voy a negar." Entro al edificio y decido quedarme en la planta baja porque el elevador cortaría la llamada. Continúo: "Estuve terminando mis votos para la boda mientras estuviste ausente y sólo te puedo contar que terminaré diciendo que si tu saltas, yo salto también." Bromeé. Antes de volver a escuchar su voz escucho un estruendo que instintivamente me hace salir corriendo del edificio.
Con mi celular aún puesto en el oído soy testigo directo de cómo entre la multitud se forma un caos que tardo poco en comprender: se ha estrellado un avión contra mi edificio. Observo el cielo, hay humo saliendo de tres de los pisos que han sido afectados y el ambiente se llena de gritos desgarradores.
Estoy sudando mientras se me pasa la cabeza que, si no hubiese estado hablando con mi novia, probablemente el avión me habría matado. Escucho voces gritando que es un acto de terrorismo e, intentando mantener la cabeza fría, recuerdo que soy un reportero. "No cuelgues, tengo que fotografiar algo que será histórico." Le grito en la llamada a mi Rose antes de dejar el celular en mi bolsillo del pantalón y comienzo a fotografiar la trágica escena con diversos acercamientos. "¡Se ha lanzado!" Escucho detrás de mí antes de ver a un hombre cayendo desde el edificio con una pronta muerte asegurada. Horrorizado noto cómo mis manos comienzan a temblar y siento que necesito un respiro por lo que, tras alejarme un poco de los caóticos ruidos, pongo mi celular contra mi oído. "Amor, se ha estrellado un avión contra el edificio donde trabajo. Todo es un caos y siquiera puedo decirte aún si hay víctimas fatales pero he sacado fotografías que valdrán mucho dinero. Si no me hubieses llamado probablemente estaría muerto." Digo en un tono acelerado ante la adrenalina que corre por mis venas. Tras escuchar tos al otro lado de la línea telefónica mi novia contesta: "Si tú saltas, yo salto... Lamento abandonarte así." Antes de poder reaccionar escucho una segunda explosión y esta vez distingo que aquel sonido no sólo surge desde el edificio, sino que también desde el celular.
Con la respiración agitada caigo de rodillas y, mientras golpeo mi cámara una y otra vez contra el suelo de cemento hasta romperla, sólo pienso en que debí haber subido por el elevador para también morir. Como en la historia de Jack y Rose, yo seré un alma rota testigo del momento en el que la voz de su alma gemela repentinamente se extinguió.