Una bienvenida con sabor a despedida.
Nunca se sabe quién regresa o quién se va y no vuelve a ver hacia atrás; no me preocupa quién se va porque es mejor soltar y desear lo mejor que retener y desear lo peor. Pero siempre tengo cuidado con aquellas personas que no saben irse y siempre encuentran una manera de regresar porque nunca sé si es para saldar una deuda o para deber más. La vida por lo poco que he vivido me ha enseñado que son muy pocas las personas que vuelven con una buena intención, aquellas que realmente sienten un vacío en el corazón que no lo soportan y regresan al lugar en donde se sienten completos. Soy una persona más de irme en silencio que hacer una gran ruido solo para que al final agache la mirada y me quede; no, me gustan más las despedidas sin sabor amargo, aquellas que son para siempre porque irme en silencio para mí es para nunca regresar. Y tú, ¿qué tipo de persona eres?













