Humedeció sus labios, asintiendo un par de veces. – Sí, Vita… — ¿para qué decirle que no? Los medios tanto de su país como internacionales habían cubierto la noticia, y después de todo, era mejor hablar de ello que mantenerlo como un tabú. — Fue secuestrada, hace unos… Siete años, más o menos. La rescataron rápido, por suerte, pero sin duda cambió todo. — especialmente la seguridad. En su estadía en el ejército, no fue necesario estar rodeado de agentes de seguridad, pero una vez fuera, lo acompañaban a donde fuera. Por esa razón estaba Dmitrii ahí, y tenía la suerte de poder llevarse bien con él. — Sí, eso sí. ¿Quieres mi chaqueta? — imposible no inquerir aquello, el frío clima no le era para nada extraño al ruso, es más, estaba acostumbrado. — Caminando estamos a unos diez minutos, es por allá — señaló, una vez que su escolta se les unió.
‘ Mierda. ‘ Alzó las cejas cuando el chico concluyó con la explicación. No podía entender como en el planeta habían personas tan estúpidas como para secuestrar a alguien... y más aún así cuando se trataba de una mujer de la monarquía. Era como si lo hubiera hecho para precisamente tener la atención de una nación entera. ‘ Eso es completamente asqueroso... ¿le dieron su merecido, al menos?’ Estefanía ladeó su boca, subiendo su mirada hacia el rostro del contrario. Negó luego. ‘ No, no te preocupes. Estoy bien. ‘ Aseguró con un leve asentimiento y una pequeña sonrisa. Se apresuró en caminar entonces a un lado de él, esperando llegar lo más pronto posible al castillo.