Sueño con un beso que me paraliza mientras la electricidad me recorre entera,
debo ser magnética y tu el imán, el sueño se siente tan real que decido pararme y escribirte estas letras.
Que llevo casi un par de meses esperando al encuentro de tus labios con los míos,
anhelando ese roce que debe sentirse como magia,
con ganas de ser quien ocupe el paraíso de tu boca por mucho tiempo.
Ahora mismo no me preocupa el tiempo ni la distancia
yo quiero vivir cada segundo que pasas conmigo,
poder llenarte la cara de besos, caminar de tu mano y que me abraces cuando tengas frío y también porque sí
que nos sigamos sentando en un café a contar nuestros más íntimos secretos, desnudarnos el alma y reírnos de esos errores que nos hicieron crecer.
Quiero compartir mi historia contigo, así sea un instante, creo que no he podido encontrar mejor compañero de mesa hasta ahora
y sería un honor que al irte me rompas el corazón.
Que de hecho estoy segura no lo harás, contigo quiero aprender, disfrutarte, que sea yo un cachito de tu felicidad, dedicarte canciones que ya tengo en una playlist exclusiva para ti, enviarte textos como estos, o hacer un dibujo de los dos en paint aunque no tenga talento.
No tendrás que agradecerme por las palabras bonitas, o por el tiempo que con mucho gusto te dedico, me conformo con hacerte reír un ratito y verte mientras lo haces.
Me conformo con verte florecer, con que amanezcas con una sonrisa en la cara, que escuches canciones y te recuerden a mí.
No te sientas comprometido, no espero mucho de vuelta, estoy disfrutando de la vista y en este momento eres tú. Saboreando nuestra capacidad de coincidir mientras nos dure, que también me muero por verte volar y hacer todo eso que planeas desde hace tanto,
por eso te ofrezco disfrutarnos por este instante
-bailar por la calle
tomarnos un café y unas fotos,
irnos por ahí-
y escribir una de las historias más lindas que le podrías contar a alguien en Starbucks.















