¿Por qué no volvemos?
¿Por qué no volvemos? Recuérdamelo por favor, por qué no nos queremos de vuelta, de segunda mano o de ocasión? ¿Por qué? ¿Por qué si habia tantas razones? Te juro que si las había, hasta las llegue a apuntar en algún sitio y ahora ya no las encuentro… justo cuando más las necestito, justo cuando sólo recuerdo todo aquello que debía olvidar, así que si no te es mucha molestia recuérdame porque no nos dejamos de chingaderas, o ¿por qué las sigo pensando yo? ¿Por qué no volvemos? ¿Por qué me despierto y lo primero que hago es pensar en tus fotos? Pero si las metí en el fondo del cajón ese que ya ni abro, el de las cosas perdidas a propósito, el de los recuerdos que son demasiado grandes para llevarlos encima… malditas fotografías, con el rastro de lo que pudo ser y no fue, ¿por qué las escondi ahí? Porqué hago como que no las veo si no me hace falta ni mirarlas, si ya me las se de memoria. ¿Por qué no volvemos? ¿Por qué no dejo de seguir tus pasos? ¿Por qué analizo tus fotos, tus gestos, tus lugares y tus palabras? ¿Por qué veo en cada amigo nuevo o contacto tuyo un potencial enemigo? Porque me da miedo a que me olvides con ellos, que me entierres sin mi. ¿Por qué busco señales que al fin y al cabo, tu ya no emites, por qué? ¿Por qué no volvemos? Por que salgo todas las noches como si nada, como si jamás te hubiese conocido y por qué les acabo pidiendo a todas que hagan de ti, que les gusten tus mismas cosas, que se rían como lo hacías tú. ¿Por qué las comparo siempre contigo? qué culpa tendrán ellas de no alcanzarte, de no ser como tú… De no saber que exististe, de no poder acabarse este final. ¿Por qué no volvemos? ¿Por qué sigo mirando el teléfono cada dos horas para ver si estás en línea? ¿Por que empiezo a escribir siempre el mismo mensaje? Uno que comienza con un “¿por qué no volvemos?”, que sigue explicándote cuánto te extraño… y ¿por qué cuando por fin acabo el mensaje perfecto le doy siempre al borrado completo en lugar de “enviar”? ¿Por qué no volvemos? Dímelo de verdad, tan solo recuérdamelo una vez más, aunque te cueste un poco de esfuerzo, hazlo por favor… por los viejos tiempos, por este mal sabor de boca después de algo tan dulce, por lo que fuera yo en tu vida, por lo que sea… por lo que fui. ¿Sabes? Ya cambié, ahora si y es ahora que entiendo por qué no funcionó lo nuestro, ¿que por qué no volvemos? Por que no intentarlo sabiendo lo que sabemos, pero te estaría mintiendo y lo haria simplemente para conseguirte de nuevo, para volverte a tener, para volverme a dar a ti. Nos estaríamos engañando de nuevo y volveríamos dispuestos a ello, tan solo por lo mucho que nos queremos, tan absurdo como cuando estábamos juntos y tras cada silencio incómodo surgía siempre la misma pregunta: “¿Por qué no lo dejamos…?











