Visita a la tierra de muertos (Descripción fotográfica)
-Estamos en el lugar al que nadie quiere ir, en el que nadie le gusta estar, tierra llena de lágrimas y sueños perdidos, flores marchitas y otras por marchitar, con un simple propósito, representar el amor, los sueños, las esperanzas, que uno tiene hacia un ser querido, representantes del dolor que sufrimos cuando ya no están a nuestro lado.
-lo sé, no es un buen día para estar aquí, caluroso, sin gota de humedad, nada de viento, hace el día más cansado, mas difícil de llevar.
-¿lo sientes?, sientes el aire lleno de lamentos que nos llega, provocando más lágrimas derramar, por los gritos desesperados de madres, hijos, hermanos.
-¿si ves ese marco? Ese marco de verdes árboles perfilando el horizonte de este a oeste, encerrando este infierno en la tierra, donde todos iremos a terminar tarde o temprano, buscando la paz después de una vida de arduas tareas.
-Mira a los lados, ¿cómo puedes ignorar ese palpitante dolor en el pecho, al ver ese mar de piedras rectangulares reinando sobre cada montículo de tierra a plena vista?, con nombres grabados en ellos, confirmación de que nuestros miedos más grandes son realidad, osario de cuerpos, almas, sueños, esperanzas… campo santo de seres queridos.
-Sí, no somos los únicos aquí, esta tierra es visitada por entes: personas con mirada perdida, lento caminar, ojos rojos, nariz tapada, cara hinchada; personas que andan cabizbajo y con los brazos extendidos, cansados de tanto pedir en los cielos que lo que están viviendo, no sea más que una pesadilla, fantasmas de lo que una vez fueron; personas buscando consuelo a su gran dolor, por ver a un padre, una madre, un hermano, un amigo, irse de sus vidas para siempre. Personas arrodilladas sobre tierra, lodo, piedras, plantas, tratando de alcanzar y sostener a esa persona por última vez, sosteniendo con fuerza la tierra, lo único que les queda.
-¿Puedes verlos? Ahí, arrodillados entre las piedras, enterrando a alguien, hermanos supongo; es impresionante cómo el mayor, el de vestiduras de guerra, sirve de apoyo físico y moral para el menor, ese pobre hombre de flaca contextura, gastada vestimenta, pálida piel y castaño cabello, devastado por la pérdida, el dolor, con su rostro escondido en el omóplato del soldado mientras sus brazos descansan con fuerza sobre el hombro derecho de su hermano, abrazándolo.
El mayor con cara larga, toscas facciones, fuerte contextura y cabello negro, ve con expresión resignada, triste, pensativa, mientras lentamente remueve la tierra frente a él, con la mano derecha sobre el nombre de la persona recién enterrada, y la izquierda en la tierra añorando encontrarse con algo, la mirada fija en el suelo mientras escucha a su hermano lamentarse a su lado.
-Este lugar es tierra de tristeza, de lamentos perdidos, de sueños sin cumplir, de plegarias sin respuesta, de inútiles esperanzas, de historias pasadas, presentes, y futuras.
-Entonces ¿Por qué siempre regresamos?