ashlee.
- Oh.- Fue toda la respuesta que dio, era difícil creer que nadie había visto a Meg vagar por los corredores. No era tan pequeña para pasar desapercibida.- Si llegas a verla, ¿podrías avisarme? - Inquirió pensando que tal vez el contrario tendría mejores cosas en las cuales invertir su tiempo, que en la búsqueda de la pequeña minina.
Insertando su llave en el picaporte de la puerta, volvió a dedicarle una mirada a la castaña, torciendo sus labios en una sonrisa que, si bien era forzada, se mostraba educada. Falsa empatía por el desafortunado extravío de la peluda criatura. “Claro, procuraré mantenerme atento por si llego a verla,” aseguró, y entonces dispuso a abrir su apartamento. Vaya sorpresa se llevó cuando un pequeño felino de color blanco se abrió rápido paso entre sus piernas ni bien la puerta hubo sido abierta. Finn le siguió con la mirada. “Tal vez no vaya a ser necesario...”










