Capítulo 4: El club de los rechazados.
-Le confesaran un secreto al otro.
Todos se miraron sin pronunciar una palabra. ¿Sería esta una buena idea? Se preguntaba Luzu, pero no había manera de cambiar las cosas.
-Rubén y Mangel serán los primeros en pasar, si no se molestan, empezaremos por los que ya se conocían.
Ambos chicos asintieron y tomaron asiento, Rubén en una silla y Mangel en la otra. Mirándose frente a frente.
-Vamos ahora Rubén le dirá una confesión a Mangel. Rubén asintió.
Todos quedaron en silencio, esperando a que Rubén hablara.
-¿Quieres que te confiese mi odio hacia las flores? –Mangel asintió. –A mamá le gustaban las flores, tenía el jardín lleno de ellas, grandes, pequeñas, rojas, amarillas, azules, con espinas, sin ellas, de muchos olores. Ella cuidaba mucho de ellas, llegue a pensar que quería más sus flores que a mí. Luego nació mi hermana y su amor se fue hacia ella. Pero seguía cuidando su estúpido jardín- Suspiro mirando sus dedos. –Cuando se fue, cuando me dejo, las flores eran el único recuerdo de ella, las cuidaba todos los días, las regaba y recortaba lo malo, hasta que una me hizo daño, como ella. Simplemente las queme. Como todo en esta vida, me desahogo de el con fuego.
Mangel se quedó en silencio, jamás, en sus dos años de relación le había dicho nada de eso.
-Tío lo siento, no sabía, y yo te lleno la casa de flores siempre.
-Me gustan tus flores Mangel. –Rubén miro el piso- De alguna manera me hicieron olvidar a mi madre, aunque casi ni la recuerdo.
El salón se quedó en silencio, Rubén miraba sus dedos y Mangel lo miraba fijo.
-¿Puedo hacer una pregunta? –Hablo Luzu. –Mangel, ¿Estáis saliendo? Ya saben ¿Juntos?-Ambos se miraron y se quedaron en silencio. Principalmente Rubén. ¿Estaban preparados para esto?
-Si. –Hablo Samuel. –Están juntos, y perdón que sea yo quien lo dice chicos pero es hora. Están juntos desde hace dos años.
De nuevo el aula se quedó en silencio, Rubén miraba sus dedos nervioso, esperando algún comentario negativo de sus compañeros.
-Tranquilo. –Susurro Mangel pasando su brazos por sus hombros- Estaremos bien.
-Somos un grupo- Interrumpió Alex. –Y como grupo, debemos respetarnos. –Miro a Frank. –Todos.
-Vale, que no necesitas decirlo dos veces. –Frank se cruzó de brazos.
-Muy bien chicos. –Hablo Luzu, ahora pasaran Frank y Alex.- Frank bufo. No le gustaba llamar la atención.
Una vez ubicados en el centro, Luzu le pidió a Alex confesarle algo a Frank.
-Este… Yo… -Alex comenzó a ponerse nervioso. ¿Qué le diría? Te hipnotice y te bese hace unas horas. ¿Realmente le diría eso?
-Vamos Alex, sabes que puedes confiar en mí. –Frank puso su mano en la rodilla de Alex y la apretó levemente.
-A veces yo… yo te hipnotizo. Te controlo la mente sin que notes. –Se giró sonrojándose. ¿Qué le pasaba?
-¿Enserio tío? –Frank sonrió con ternura.
-Sí, pero no te pongo en peligro, me aburro y pasa.
-¿Qué cosas me haces hacer?
-Es secreto. –Su cara se volvió más roja de lo que ya estaba.
Frank sonrió. Alex sentía sus mejillas arder, no podía creer que le haya hecho esa confesión y se lo haya tomado tan bien, pero era su mejor amigo.
-Vale, Samuel y Guillermo. Confiesa Guille. Hicieron lo mismo de sentarse al centro.
-Confieso que siempre te he admirado, admiro tu valentía al momento de decir que eras gay, y de llevar tan bien tu vida a pesar de los insultos. –Samuel se sonrojo. –También confieso que eres muy lindo cuando te sonrojas. –Samuel se sonrojo más, sacándole una carcajada a Guillermo.
-Terminaran juntos. –Le susurro Alex a Lana, esta asintió emocionada.
-Bien, siguiente turno. –Lana se acomodó la falda, falta ella y Luzu. –Rubén y Guillermo. Confiesa Guille de nuevo.
-Confieso que… tengo telepatía.
-¿La mierda que tiene Samuel? –Ruben abrió los ojos sorprendido y emocionado.
-Sí, solo que no la se usar tan bien como Samuel.
-Oh, ¿Y puedes leer mi mente? –Pregunto ilusionado Rubén.
-No, solo se borrar memorias.
-Joder, que genial. –Rubén lo miraba emocionado, a Guillermo se le partía el corazón.
-Rubén… Yo borre… -Mangel arrojo un boli que atino a la cabeza de Guille. –Au, Mangel.
-Willy, tenemos un trato.
Guille asintió y se levantó sin decir nada más, regreso a su lugar.
-Alex y Mangel, su turno, hablo Luzu.
-Mi confesión es que la vez que jugamos en mi casa cuando teníamos 15 te deje ganar.-Confeso Mangel.
-¿Qué? –Se rio Alex. -¿Es todo tío? -Mangel asintió. –Menuda confesión de mierda macho.
-¡Que no se me ocurría nada más!
Luzu se rio y miro a Lana.
Lana se levantó y se sentó en la silla del centro, era hora de confesar.
-Luzu yo… -Lana estaba nerviosa, no quería ni hablar. –Tú me…
-Me mentiste. –Lana lo miro sin entender nada de lo que decía. –Este club es una farsa.
Todos miraron a Luzu, sin comprender nada de lo que decía. Luzu alzo en el aire el diario de Lana, quien al verlo se llevó las manos a la boca.
-Eso no importa. ¿Cuándo nos ibas a decir que nos estabas usando? ¿Cuándo?
-Iba a hacerlo, pero tenía miedo.
-¿De qué hablas Luzu? –Pregunto Guille.
-Lana nos está usando, este club no es para ayudarnos a mejorar nuestros poderes, es para ayudarla a ella a saber con qué.
-Luzu no entiendes. –Hablo Lana.
-Oh claro que entiendo tía, eres la típica niña caprichosa que quiere todo.
-Claro que no, esto es algo serio, por favor, déjame explicarlo.
-¿Cómo sabemos que es verdad?
-Samuel lo sabe.- Luzu miro a su mejor amigo ¿Es una broma?
-Sí, es algo serio, déjala hablar.
Lana se levantó y se subió a la silla, mirando a todos.
-El director contrato a alguien para traer ranas a los experimentos de química, la disección y eso, pero el tío este perdió las ranas y en lugar de eso traerán conejos. En lo personal amo los conejos, pero independientemente de eso, ningún animal debe sufrir eso. Quiero liberarlos, este sábado los traen, ya investigue, tengo un plan igual, nada puede fallar. Lo prometo, los necesito.
Todos se quedaron en silencio, Lana esperaba lo peor.
-Sabes que conmigo cuentas Lana. –Hablo Samuel.
-Conmigo también, y con Rubén. –Hablo Mangel mirando a su pareja.
-Yo quiero participar-Hablo Guille.
-Nosotros también. –Dijeron Alex y Frank. Todos miraban a Luzu, quien ahora no se podía negar.
Lana fue a su mochila y saco toda la información que tenía.
-Los conejos los traen al medio día, a esa hora aún hay estudiantes y maestros que nos pueden ver. La clave es ir a media noche. –Lana les pidió a todos que formaran un círculo alrededor de un pequeño escritorio donde extendió un mapa de la escuela. –Hay dos guardas en la noche, uno se pone en la entrada principal y otro merodea por todos los pasillos, tengo sus horarios, donde comienza y donde termina. Empiezan aquí a media noche. –Lana señalo la puerta principal, viaja por todos los pasillos, de esta manera, y cada vuelta tarda una hora, suficiente tiempo para movernos. Lo primero que vamos a hacer es que Alex y Rubén se queden en la puerta principal vigilando que nada salga mal, si algo sale mal controlas al primer guardia y creas una distracción con fuego, Frank entrara por la parte de atrás y nos abrirá la puerta, una vez dentro, Samuel estará atento a los pensamientos del segundo guardia, lo escucha cerca, Guille hará que llueva. Luzu tratara de conseguir la llave del salón de química que está en la oficina del director, toma, una foto de ella. Nos separaremos y llegaremos al salón de química, sacare a los conejos y nos largamos de aquí, la puerta se cierra a la 1, si no salimos antes de esa hora, Mangel hará un árbol aparecer y nos vamos. Es fácil, los guardias son tontos, además es la escuela. ¿Quedo claro? –Todos asintieron. Hora de llevar a cabo la primera tarea del club.