Una persona en una ocasión me dijo, quien de verdad ama no permitirá que situación alguna dañe a la otra persona, sea situación que generemos o que otros propicien.
Me quedé mucho pensando en dicha situación, en dicho pensamiento, ¿será que aún se puede querer de manera correcta y sacrificar muchas cosas propias para poder evitar lo más que se pueda, con tal que ningún daño llegue hacia la otra persona?, es poco probable que un 100% protejamos a la persona que amamos, pero si, hay algo seguro…haremos todo lo posible para que nada malo le suceda a la otra persona o para que la otra persona reciba lo que en verdad merece, siendo el amor lo principal para dar... este pensamiento imagino sienten los que aún saben querer o amar bonito, ese sentimiento real que solo pocos pueden tener como privilegio. En otras palabras y respondiendo la pregunta inicial, ¡Si!, se puede amar, con ese si rotundo, con ese si que se grita desde el fondo del alma para que todos en todos los espacios y universos posibles lo sepan.
Cada historia que comenzamos tendrá siempre pasos advertidos y otros por descubrir, el corazón dispuesto por amor, pero siendo coherente en sus decisiones sabrá siempre que hacer en cada paso por estos caminos a tomar.
Cuenta la leyenda que en un reino muy distante existía un rey preocupado por el futuro sentimental y hasta de compañía en el corazón de su princesa, es decir, su hija. Un día éste le pregunta: ¿Cuándo podré tener herederos?; la pregunta obviamente iba más allá de una espera por una sencilla respuesta a la espera de nietos;
...instantes después el Rey pregunta: ¿Has pensado en tener novio o casarte?, a lo que la princesa responde, que aún no había encontrado el amor que le pueda corresponder. El padre, preocupado no sabe si la respuesta fue entregada por que en realidad aún no había nadie digno para su pequeña o si realmente le había ido tan mal en el amor que nadie podría soportar la vida de la princesa.
El Rey al día siguiente decide colaborar con la respuesta precisa para dicha pregunta y propone una especie de prueba para todo aquel varón dentro y fuera del reino que quiera pelear por la mano de la princesa. El rey cree que con dicha situación la brecha de la soltería para su hija se reduciría y en un tiempo mediano habría una respuesta precisa ante las interrogantes que planteó tiempo atrás, todo esto pensando para cuando el no éste, alguien importante cuide de su legado y a su pequeña.
Ante semejante convocatoria muchos varones de todos los estratos sociales, condiciones físicas y edades entre otras cosas se presentaron. La convocatoria mencionaba que los postulantes debían permanecer durante 365 días en las puertas del castillo, y quien permaneciera dicho tiempo sería quien tendría la posibilidad de desposar a la princesa. La prueba parecía complicada pero un corazón enamorado, y valiente los soportará todo…pensó el Rey.
Con el nuevo año y el inicio de la prueba inició todo. Al tercer mes del año, el invierno azoto las fibras más íntimas de cada postulante, y la mitad del total de participantes abandono la prueba. Muchos agarraron confianza pues el numero de postulantes se vio seriamente afectado. Más un nuevo obstáculo aparecería, pues 3 meses después el calor cobra la salida del nuevo 50% de la cantidad que hasta ese momento quedaban de postulantes. Ya hasta ese momento el 75% deserto.
El tiempo se volvía cada vez duro y la prueba también, pues faltando 2 meses los postulantes se habían reducido a 10 y con peligro de más deserción.
Faltando una semana para que concluya diciembre, los postulantes en cantidad pasaron solo a ser 2, donde uno de ellos se volvió el favorito de la gente, pues en él se mostraba un interés genuino por la princesa y todo lo que ella como persona ofrecía, inclusive llegando hasta amar sus defectos. Por otra parte, el otro postulante tenia un objetivo, las riquezas y herencias que pronto podrían ser cercanas a sus intereses personales.
Esa misma noche el postulante interesado en lo material abandona la prueba, pues una terrible infección pulmonar que le aquejaba pudo más que sus propios intereses superficiales. El contendiente final, aquel que soñaba con dicho momento, esa misma noche sintió un nerviosismo que le elevo a lo máximo dándole aliento adicional para saber que, aunque la recta final era la más dura, él podría conseguir su objetivo, pues con el pasar de los días lo que para muchos fue una tortura, para él se convirtió en un amor que creció en medio de las adversidades y le forjo un amor sincero a prueba de muchas cosas.
Esa misma noche la princesa, que seguía de manera importante el reto se enteró que solo quedaba un postulante, situación que le generó gran curiosidad y a pesar de que debería esperar unos días decidió hacer algo, ir a conocer a tan grandioso varón valiente y quitarse la curiosidad de quien era el que parecía iba a ser su pretendiente y futuro acompañante de vida. La princesa se disfrazo de vagabundo y con un poco de agua como pretexto de acercamiento se encaminó hacia el joven valiente, al que contemplo un buen rato mientras entregaba dicho agua. Consiguió ver sus ojos y su alma, y ella supo desde ese momento que él era el indicado. Emprendió la princesa camino de retorno y busco a su padre con el cual compartió su felicidad. El padre miró fijamente a su hija y sonrió, y le dijo pues faltan pocos días para que suceda todo, más el aguardaba una orden de la pequeña en caso ella quisiera salir del protocolo, la princesa entusiasmada lo miró y solo se fue a dormir, no sintió necesidad de hacer algo más pues esperaba solo el esfuerzo del muchacho, porque su condición ella entendía en ese momento, en que a ella solo debían ganarla.
Pasaron los días y el tan ansiado ultimo día llegó…el joven estaba más cerca que nunca de tener a su princesa. Cuando solo faltaban 3 horas para que concluya la prueba el rey envía a sus soldados para que animen a aquel joven, y le digan que la meta está cerca, que él es un ganador, seguro ganador.
El joven que aguardaba el paso de los últimos momentos de la prueba recibe el mensaje de parte de los guardias, y se queda mirándolos fijamente, éste mira fijamente al cielo, mira a toda la gente que se habia acercado para acompañarle en sus últimos momentos de esfuerzo, dicho joven exclama un hálito de aire y se retira de la competición. En ese momento la historia cobro un giro inesperado y todos los presentes no entendían que sucedía. El joven se alejó y emprendió camino de retorno a casa, con lágrimas en los ojos, lágrimas que comenzaban a salir como lluvia en día de sequía, necesaria y precisa al parecer para su alma.
El joven llega a la entrada de su hogar y con un suspiro fuerte toma coraje y entra, su madre justo en ese momento se encontraba sembrando plantines, mismos que deja pues su pequeño, su hijo regresaba, pero algo pasaba.
Ella se abalanza hacia el y lo abraza sin preguntar nada aún, pues ya sentía que un dolor invadía a su vástago. Aquel joven al sentir el calor de su mamá lloró aún más fuerte y el dolor salía a borbotones con lágrimas en los ojos. Una vez la madre calmó aquel muchacho, le pregunta el motivo de su retorno, no sin antes hacerle notar todo lo que había avanzado, pues con ello se había convertido en el ser que amaba con todo su corazón y alma a la princesa.
El muchacho agacha la cabeza y paso seguido comienza a entonar las primeras palabras, que acompañadas de un sentimiento expresa lo siguiente:
“Dí lo que la prueba me permitió hasta ese momento dar, entregué lo que la circunstancia me permitió entregar; una semana antes de que la prueba concluya, vi a la princesa disfrazada, me entrego agua, una parte de mi decía, estoy cerca y ella ha venido porque ha sentido mi amor, pero al momento en que pensaba aquello, ella solo se marchó y no supe más de ella, ni siquiera me pregunto algo o si quiera se cercioro como me encontraba por dentro”...la madre le indica, que todo eso fue un gesto lindo de parte de ella y que ofreció tal vez una muestra de cariño en ese momento.
El joven continúa la explicación y concluye con lo siguiente: “Cuando uno ama de verdad no permite que un segundo más el ser a quien amamos, pase momentos de agonía, de dolor, de tristeza, una vez conocemos al amor verdadero, desde ese momento sabemos que nuestra vida cambió y no queremos pasar un solo segundo más sin esa persona”, ella pudo desde ese momento parar la prueba y saber que con todo lo que ya había hecho hasta ese momento y todo lo que había soportado tenía una prueba real de mi amor hacia ella. No que mi amor y mi respeto le daban el derecho de buscarme cuando ella quisiese o cuando las circunstancias de parte de ella, así lo permitan, porque cuando amas, no hay días largos, ni tiempo corto, no hay distancia lejana ni momentos difíciles, cuando se ama, no se lastima, sino que se ama”, la madre entiende por fin todo y cierran el libro.
Los días pasaron y la princesa nunca lo busco, pues ella creyó que el joven nunca la amo de verdad, a pesar de todo el sacrificio que el expuso, pues ella imagino que aun así el debería buscarla e insistir por ella. Por otro lado aquel joven a pesar de los días, mantenía la esperanza de que aquella princesa lo busque y entregue un poco como muestra de que todo no había sido en vano y que ella de verdad lo amaba...Al final la princesa se caso con alguien que no coloco ni el 1% de lo que aquel joven demostró, el sentimiento de culpa por no saber hasta ese momento que hacer, hizo a la princesa amar a alguien que no le correspondía, lastimosamente por no haber amado en su momento a un muchacho que si daría la vida por ella por amor a los dos.
“Por mirar la luna, la princesa se perdió de ver las estrellas”
Tal vez en esta historia puede haber más detalles precisos que mantengan la postura o esencia de esta información o del contenido del presente texto, podemos ahondar en los mismos pero llegaremos a la idea siguiente: Muchas personas cuando creen haber obtenido el amor verdadero de una persona, no lo cuidan o creen que éste es para toda la vida sin necesidad de estar pendientes para hacer crecer todo aquello que juntos construirán.
... o que simplemente podemos descansar creyendo que lo conseguimos todo y que por el solo hecho de recibir un todo de la otra parte tenemos carta blanca para no hacer nada y solo dejar que fluya todo sin buscar el bienestar de ambos, donde creemos que somos felices porque recibiremos y recibiremos y recibiremos, solo dejando a la otra persona muchas veces renunciar a su propia felicidad por la felicidad nuestra; llegando a creer que con lo poco que hacemos y lo mucho que recibimos tenemos una licencia para lastimar y que ella nos permitirá tener inmunidad cuando la tristeza o el dolor invadan a la otra persona a causa de nuestros actos. Como diciendo, te corresponde todo a ti.
Esta licencia muchas veces la encontramos en frases como: “así me conociste, así soy y no pienso cambiar”, o “si me quieres, me debes aguantar como soy”, “Es todo lo que puedo ofrecer y es todo lo que debo darte” entre otras.
Hoy día te has puesto pensar en ¿qué lado éstas?, estamos del lado que creemos que con lo que la otra persona dio basta y sobra para el puente a la felicidad, o estamos del lado en que dimos todo y solo recibimos migajas.
Recuerda, Nadie merece recibir amor a medias, nadie merece recibir migajas, pues el amor debe ser dado, sin medidas y con sueños infinitos. Pues todo lo que das vuelve a ti, porque todo lo que das queda como tu legado como la información que los tuyos usarán para recordarte u olvidarte.