Game of Thrones Daily
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
Keni

Andulka
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Jules of Nature
will byers stan first human second
🪼
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DEAR READER
dirt enthusiast
cherry valley forever
Cosimo Galluzzi
Three Goblin Art

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we're not kids anymore.
One Nice Bug Per Day

❣ Chile in a Photography ❣
RMH
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@ger04
"Esto no es un cabrón poema, es un caballo dormido, una mariposa en tu cerebro. Esto es el circo del diablo."
Ruborizar un templo. 🎨 (en Facultad de Artes Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá)
Jardines plásticos, sueños púrpura. 🌷🔪🍃#StreetArt (en Acevedo Tejada / Ciudad Universitaria FP)
Cobarde es el que se duerme temprano. Yo me duermo tarde y me permito convivir y explorar mi cabeza en mis momentos de mayor reflexión. La madruga, quieras o no, se presta para pensar y para sentir que vos sos un poco mas vos y que todo es un poquito más tuyo. Dejate llevar y dejate romper por los pensamientos que tenes en tu cabeza. A veces se trata de escuchar lo que te tenes para decir o reventar.
Diarios de una depresión.
Al fondo, allá abajo, la ciudad parpadeaba y comprendía. Bogotá, ciudad flamen entregada al culto de un dios desconocido… Bogotá, ciudad nictálope envenenada de sombras y tinieblas que convierten cada casa en un burdel, cada parque en un cementerio, cada ciudadano en un cadáver aferrado a la vida con desesperación… Bogotá, clítoris monstruoso que te desangras en las bienaventuranzas de tu extraño y promiscuo delirio… Bogotá, ciudad de vesánicos y mendigos destruidos por las caricias de un suplicio tenebrante, horda de despojos humanos que son la promesa de una hecatombe… Bogotá, rostro de la infamia… Bogotá, sin escritores que te busquen y te inventen… Bogotá: yo tampoco puedo hacer nada por ti.
La ciudad de los umbrales / Mario Mendoza
Ahí estamos, negándonos con la razón pero concordando en nuestro delirio.
Cuando llegaba a abrir el portón los fisgoncitos torcían inquietantes sus miradas, las pestañas se les subían y se percibía como se les desportillaba un poquito su cotidianidad. Mientras entraba, intentaban estirar el ojo para medir la profundidad del pasillo, siempre como extrañados. Luego retrocedían el vistazo y ojeaban con desaire de arriba a abajo, como quien examina la fachada de un desconocido sospechoso. Al final uno apuraba su paso por que sostenían una incredulidad con cara de interrogante ante la idea de que alguien viviese allí, de que semejante casona molida por el herrumbre y el grafiti todavía crepitara con vida en su interior.
Es apenas recordable por la tradicción oral familiar, como de la Bogotá que apenas germinaba bajo el cerro de Monserrate y desperdigaba sus raíces con pulsión de época, retoñaban de entre las parcelas castillitos de este tipo. Aún hoy se yergue cínica esta construcción en muletas, colada en medio de fabriquillas productivas y difuminándose por entre las colmenas comerciales impulsadas por el frenesí desdeñoso del capital.
Siendo la ficha doblada puesta en el rompecabezas de la modernidad local, esa que todavía encaja pero ya no cuadra. Esperando a que le entrelacen millares de globos y partan flotando con ella sin rumbo hacía un un lugar inhóspito, así como el entrañable viejito de Up.
Huíria con ella para que no me la miren feo, para que no la denigren con esos matachitos que intentan en vano ser arte, para protegerla del bazuco que la roe a manos de los vagabundos que pululan en la noche, para que nadie me le tumbe la muleta en pro de hacer un insípido parqueadero, para encapsularla en una ficción que a veces ya no alcanza, porque en realidad es la casa que deje, que dejamos, que albergo generaciones y generaciones hasta el día que se alejó aguardando en una madrugada azul, de esas que intentan hacer mañita para no empezar un nuevo día.
Johann Sebastian Bach - Italian Concerto in F major, BWV971 - 2. Andante
Siempre confundí a San Juditas Tadeo con la Virgen María, siempre solía confundir a mis abuelos con las mejores virtudes de sus falsos ídolos.
En la cultura japonesa se conoce como “Hanami” al festival otoñal donde se contempla la vitalidad efímera de las flores. Existe todo un ritual que desciende desde la belleza del pétalo y baja por el tallo hasta la raíz, entretejiendo todo tipo de significados, momentos, instantes y recuerdos que van desde principios de siglo hasta esta última floración de algodones rojos. Tanto así como hay efimeros que compactan eternidades, también hay lugares que encierran media vida.
"Cambiaría el más bello atardecer del mundo por una sola visión de la silueta de Nueva York. Particularmente cuando no se pueden ver los detalles. Sólo las formas. Las formas y el pensamiento que las hizo. El cielo de Nueva York y la voluntad del hombre hecha visible. ¿Qué otra religión necesitamos?". El Manantial / #AynRand
Lasitud
Y son las 12:00 pm, de nuevo hacer un protocolo para un seminario del que ni me acuerdo. El día a pesar de los ajetreos ha tenido una lasitud extraña, el reloj parece estar lento, reacio, terco para andar. No sé si es cuestión de perspectivas. Tal vez mi pobre alma (Y no me conduelo, en serio que me veo como un pobre diablo y me da igual) tan solo critica las manecillas por que hoy madrugó de más, tal vez los malos días se te hacen largos y no quieren acabar, tal vez es una broma de lo que algunos llaman dios, karma, vida, ente superior. Diosito haciéndonos zancadilla con su joker bajo la manga, la carta que cuestiona nuestra intuición y vuelca las leyes de la realidad. Este payaso fanático del orden que gustaba de lamer al creador diciendo que dios no juega a los dados. Pues quien sabe, a lo mejor le gusta ponernos el tache en la canilla con las jugadas de la relatividad general.
“De acuerdo con la razón, tendría que aceptar que estoy muerto; y, sin embargo, no tengo memoria de esa lacerante descomposición, la opaca decadencia corporal, ni de las manías interiores, terrores y esperanzas que, dicen, acompañan el recorrido hacia la muerte; aunque sí recuerdo cierta aridez tanto del cuerpo como de la mente; un desasosiego taciturno, un continuado desasimiento de las preocupaciones graves, para entretenerme con imágenes entre pobres y sórdidas, casi como si jugara con las deshilachadas orlas de mis terrores…”
- Giorgio Manganelli / Del infierno
Adiós a un efímero.
¿Cómo te veo desde mi desierto? Te veo pérdida pero alegre, te veo en busca de alguien que te ayude a encontrar ese pequeño tramo que te falta para la salida de tu laberinto. Como te digo, no soy yo por que estoy muy lejos de la salida y lo que menos quiero es que te devuelvas a estos complejos trayectos de la existencia, que nisiquiera conoces pero que intuyes en mis ojos. Así que mejor agarra la mano de otro guía y olvídame en la partida. Así como debe ser, mi corazón.