Voy a dejar claro mi sentir. Se lo que quiero y desde siempre he tenido la intención de hacerlo bien, hay veces que la intención es el precursor de un sin fin de caminos que pueden culminar, con paso firme, en una meta lograda, una alegría percibida... armonía. Aunque en algunas rutas parezca distante o peculiar, eso no me hace nocivo, más bien esperanzado.
Quiero hablarte de la ceniza. Para tener fuego hay que haber formado una chispa, en las condiciones correctas y práctica apropiada la lumbre asomará su cálida expresión frente a vuestros ojos. El fuego arde en magnitudes distintas, pero de este fuego no hay duda había una bóveda de llamas esperando a ser liberadas.
Para bien, siempre para bien, las llamaradas han enseñado con caos y pasión, a ser uno con todo y su origen. Después de esto pensarías que se detuvo, que era un breve ciclo, pero las cenizas te enseñan a ver la vida de manera distinta porque contemplamos el pasado desde una vista amplia, progresiva, como un ave, un fénix.
Entonces todo es parte de un momento y es el mismo que reencontramos, de todo esto he sacado valor para admitir que fuí sincero, que es un sentimiento vivo y tangible, que los caminos se trazan pero este camino me trazó gritando "soy yo, soy mejor, sé que hacer" que pesé a la paradoja de volver a pasar por lo mismo noquea tu puerta, recuerda yo también temí y fallé, ahora quiero valorar, confiar porque no soy yo más, somos uno.











