La elección en Francia es más complicada que un simple rechazo al extremismo político. Le Pen sigue bien anclada en el norte de Francia, que es, -¿ya adivinaron?-, la región más afectada por el desempleo y las nuevas formas de trabajo. Por ejemplo, el departamento de Henin-Beaumont, un lugar que siempre vivió de la fábrica Samsonite. Hace más o menos 10 años, esta fábrica, que empleaba a 5 mil obreros, fue puesta en la mira de Bain Consulting. Sí, la empresa de inversiones de Mitt Romney, el candidato norteamericano a la presidencia en 2012. Pues "Bain Consulting" bien podría colocarse como foto en la página Wikipedia de movimiento de capitales y globalización. Esta "consultora" se dedica a exprimir a las empresas hasta sacarles todo el jugo, dar cuantiosas ganancias a los accionistas y luego declararlas en bancarrota. Entonces, Bain procedió a realizar recortes para aumentar las ganancias de los accionistas. La fábrica se volvió poco productiva y se avanzó con el plan de deslocalizarla a Polonia. Sucede que las leyes francesesas son muy estrictas en lo que a despedir empleados se refiere. El paquete de retiro, prestaciones y jubilaciones de los empleados de la Samsonite les parecía demasiado elevado. Para no pagarlo, hicieron lo que Bain Consulting hace: declararon que la fábrica no "cerraba" sino que se "transformaba" en una fábrica de páneles solares. Rollo ecológico, ¿saben?Siete meses más tarde, la fábrica no había construído el primer panel solar. El nuevo dueño la declaró en bancarrota y echó a todo el personal. Pagó el estricto mínimo, ya que una empresa en bancarrota no paga lo mismo que una empresa que decide cerrar...Las siguientes elecciones, los obreros, muchos descorazonados después de 20 años de trabajo en la fábrica, votaron por el Frente Nacional en masse.Desde entonces, los votos en Nord-Pas-de-Calais no dejan de aumentar para el FN. Los habitantes de la región, frecuentemente entrevistados como caso de laboratorio del Frente Nacional, se dicen frustrados. Se sienten como carne de cañón en un sistema de transacciones financieras globales que mastica y escupe a los empleados. Sienten que los partidos tradicionales jamás los defenderán contra esto. Culpan a un abanico de personas por esta situación: Europa, Bruselas, los inmigrantes, los árabes, los políticos, los tecnócratas, los candidatos "tradicionales".Es por esto que si Macron no logra dar algún giro al rol del trabajo en Francia, a el puesto del país en una economía numérica globalizada, a Europa en general; pues esta gente, y el resto del país, votará por los locos anti-Europeos como Le Pen o peor, Mélenchon, en 2022.