Corelia abrió los ojos y bostezó. Habría sido otra bonita mañana si no fuera por el día que era. Además, el gimnasio estaría cerrado.
—¿Por qué tiene que existir este día?—Preguntó retóricamente.
Se vistió lo más rápido que pudo. Era algo deprimente, la verdad. Todo el mundo pasaría aquel día con alguien especial, ya fuera su pareja, familia o amigos. Oh, claro. Luminalia era la ciudad del amor. Todo estaba lleno de cintas rosas y rojas, florecitas y corazoncitos y todas esas cosas románticas. A Corelia le molestaban. Eran simplemente…
—¡Todo esto es una exageración! No creo que haga falta tanta basura rosita cubriendo la región.—Exclamó enfadada saliendo de su habitación.
¿Por qué odiaba aquel día? Nunca se lo había preguntado realmente. Le gustaba el color rojo y las flores no tenían realmente nada de malo. ¿Por qué? ¿Por qué no le gustaba aquella estúpida fecha? Ah, claro. Estaba sola.
Jamás lo admitiría. Ella era la líder de Gimnasio de Ciudad Yantra, guardiana de la Torre Maestra y experta en la Mega-Evolución. Soledad era una palabra que simplemente no estaba en su diccionario. Ella era la mejor y no necesitaba nada ni a nadie, nunca. Esa era su filosofía. ¿Sin Pokémon? Daba igual. Si hacía falta pelearía a puño limpio. Era simplemente su forma de pensar. El amor era algo que simplemente no encajaba. Quizá fuera algo cliché, pero pensaba el amor era algo de débiles.
Pero no podía soportarlo. Era horrible. Uno. Cuatro. Esos dos números junto a la palabra febrero le recordaban lo obvio. Tampoco tenía a nadie a quien llamar. Whitney estaría ocupada con Morty. ¿Riley? No, la hacía sentir demasiado incómoda. Wes probablemente tendría algo que hacer. Se decía algo de que estaba emparejado con una modelo de Teselia… Y la lista seguía hasta el infinito. ¿No podía haber alguien lo suficientemente idiota y deprimido como para estar solo el día de San Valentín? ¿Alguien realmente irritante e insoportable? ¿Alguien como ella?
Una loca idea cruzó su mente. Sin pensarlo, sacó a Fletchinder de su cápsula. ¿Realmente se atrevería a hacerlo? Solo eran amigos. Nada más. Todo tipo de pensamientos nublaban su cabeza. No sabía qué estaba haciendo ni por qué. Aterrizó en la región de Johto unas horas después. Eran las doce en punto de la mañana. Se paró en frente del gimnasio de Ciudad Malva Iris . Menos mal, estaba abierto. Al parecer en Kalos le daban más importancia aquel día. «¿Por qué no pude nacer en Johto?»-Pensó. Pero ya era tarde para arrepentirse. Entró con decisión.
—Espero que no tengas nada planeado para hoy, idiota.
Terminaba de desearle un felíz día a Zuki antes de terminar de arreglarse para salir con si querida Whitney cuando vió a la rubia entrar de golpe al gimnasio.
-”Eh ?”- la miró confundido. -”Disculpa, pero, ambos líderes tenemos planes, así que el gimnasio está cerrado por hoy, puedes volver mañana si te aún quieres retarnos”- le respondió.