"No es cierto que la organización siempre sea producto de la ideología; puede suceder también lo contrario, y sucedió [...]. La clandestinidad, sobre todo en un pequeño grupo aislado, forma las mentes: una vida separada, la necesidad del secreto, el peligro constante, la necesidad de armamento y del gesto ejemplar para comunicar un mensaje al pueblo, y la necesidad de escoger sus blancos midiéndolos con las propias fuerzas, más que con sus culpas, de querer, poco a poco, aumentar sus acciones para hacerse sentir, de reclutar nuevos militantes para cubrir las pérdidas sufridas, produce una versión extrema del “fuego guerrillero” y convierte la organización en algo autorreferencial. El análisis de la realidad se deforma y se vuelve instrumental. De esta manera se explican muchas cosas del secuestro de Moro".
Lucio Magri, El sastre de Ulm







