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@gimnasiodearte
Prácticas de iluminación con luz natural.
TREINTONAS
Por @mescalina
El frío no impidió la reunión de Artemisa Téllez (escritora y tallerista), Flavia Atencio (actriz de cine y teatro), Livia Animas (gestora cultural), Montserrat Núñez (socióloga urbana) y Rocksi Glam (bajista de Las Ultrasónicas y vocalista de Coapa Bitch).
Nuestra ronda de preguntas comenzó con la diferencia entre cine y teatro. Como es evidente las dos forman parte de las artes liberales, pero nuestra intención era que Flavia nos contara un poco más de su trabajo, la catarsis del teatro y lo extenuante del cine; mundos distintos en los que se desarrolla como actriz y productora. Livia Animas nos relató un poco sobre su experiencia en danza contemporánea y árabe, cómo logró sentirse más libre en la segunda por no contar con lineamientos que restringieran la expresión corporal a partir de la edad o la complexión física.
“Más que por atender “el otro lado de la moneda”, lo hacemos para demostrar, primero a nosotras y después a las demás personas, que somos capaces de construir, irradiar posibilidades y lo mejor de todo: generar comunidad. Es esto último, lo que nos hace treintonas auténticas. Lo demás, como escribió Rosario Castellanos: “no ha estado vivo nunca”.
La charla continuó con el tema de la violencia y cómo erradicarla de la academia. Montserrat hizo visible el sistema en el que estamos sumergidos, ese sistema que nos pone a competir sin oportunidad de vincularnos o crear redes de apoyo entre nosotros. Artemisa ejemplificó la violencia a la que están sometidas las mujeres desde pequeñas, aproximadamente a los ocho años de edad.
En un país en donde los escritores intrépidos que ejercen su libertad creativa y de acción, no existen; nosotros convocamos a cada uno de ellos a ser libres, atreverse a ejercer la diferencia de opinión, aprender a disentir. A volverse creadores de una realidad apasionada.
Sobrevivimos, todas, a un sistema excluyente: patriarcal y heteronormado; que nos cuestiona cuando somos víctimas de las violencias machistas (en cualquiera de sus modalidades) y nos encarcela cuando ejercemos el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.
Necesitamos de ustedes en esta lucha interminable. En este día a día de todas las mujeres llenos de acoso, comentarios misóginos. Un exterminio al que hemos puesto la etiqueta de feminicidio por razones de género para hacer evidente la violencia ejercida en contra de niñas y mujeres en México.
Memento mori
Por @traum-huetzi-artist
“Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar en la mortalidad, vulnerabilidad y mutabilidad de una persona (o cosa)” -Susan Sontag
La fotografía tiene un uso social importante y un peso enorme para el recuerdo y la fidelidad simbólica, de ahí, que debido a su carácter de testimonio y reflejo aparente de la realidad, se ha utilizado como un potente elemento con capacidad comunicativa y sentimental. Es así como la fotografía termina siendo partícipe de los momentos clave de la sociedad, como los nacimientos, bautismos, casamientos y la muerte. Debemos recalcar que la religión, en especial la católica, fue parte importante del proceso en el que la fotografía terminaría siendo significativa para el registro y el recuerdo de dichos acontecimientos.
La fotografía post-mortem es una práctica que se lleva a cabo desde finales del siglo XIX; en la toma aparece el difunto previo a la inhumación. Existen fotografías de este género en Francia, Italia, Rusia, España y Perú —esencialmente en países donde llegó la técnica fotográfica— por ejemplo.
En el caso de México, Gutierre Aceves menciona con relevancia la costumbre de fotografiar a los niños difuntos llamándolos “angelitos”, haciendo con esto referencia directa a que siguen siendo totalmente puros y sin pecado, entraban directo al cielo en forma de ángeles.
Existen ciertos registros de la evolución de la fotografía post-mortem, uno de ellos es el daguerrotipo del fotógrafo francés Franck, en donde aparece María de la Caridad fallecida a escasos siete meses.
En la imagen encontramos diversos símbolos que aclarando que el retratado está muerto y no dormido. Por ejemplo, el color de las telas que lo envuelven, en su mayoría son blancos; la corona de flores; el ramo de flores en las manos. Algunas veces se alcanza a notar la rigidez física del cuerpo sin vida, además de hacer referencia al sueño eterno.
La práctica de fotografiar personas tras su deceso se construyó como una manera de apoyo para asumir la muerte. La muerte sólo puede experimentarse a través de la vida y es el vivo quien tiene que superar la pérdida del ser querido. También debe comunicar a los familiares lejanos lo acontecido de una manera respetuosa, pero que no permita la duda. Es decir, las fotografías no eran metafóricas sino muy directas y concretas. Llenas de simbolismos, éstas cumplian la función de reafirmar la muerte; con lo antes mencionado podemos decir que las fotografías por sí mismas no son tan importantes, ya que en sentido concreto podrían pertenecer a la categoría de fotografías familiares, es su uso lo que les da todo el peso. Son los vivos los que le dan la carga emotiva y significativa transformando la imagen en un objeto trascendental. Es el ritual de la muerte que lleva la familia para registrar el último momento con su ser querido.
Los ritos de transición, como el de la muerte, tienen un carácter muy complejo ya que son acontecimientos socialmente ontológicos que permiten el inicio y término de una etapa. El rito funerario es tan importante que si éste no se da, no se puede dar por muerto al difunto. De ahí la problemática de los desaparecidos, ante la incertidumbre de la muerte, el duelo queda prolongado por la esperanza del encuentro futuro y el regreso a casa del ausente.
En la actualidad, debido a los avances tecnológicos, la práctica de la fotografía post-mortem se ha adaptado incluyendo a las redes sociales. Es el caso de los funerales transmitidos por streamings en los que se ofrece, además de la transmisión en vivo, diversas tomas enfocadas a distintos ángulos del evento y un chat para que los dolientes lejanos puedan interactuar. Además de ser post-mortem esto también sucede con Tumblr, en donde existe incluso el término #FuneralSelfies.
A esto le añadimos el carácter de la selfie purgatorial en Facebook, donde la imagen ya no sólo es una forma de comunicar a los otros o registrar el funeral, sino también una manera de registro del presente. Los perfiles de Facebook de los fallecidos se han convertido en espacios vivos por parte de los seguidores quienes publican indefinidamente mensajes para el fallecido. Incluso la empresa ha agregado la opción de agregar un administrador en caso de que algo le suceda al propietario.
En la fotografía post-mortem, como ejercicio social de la memoria y el duelo, hemos visto su evolución junto con el actuar humano, adaptándose a sus múltiples áreas y formas de pensamiento y construcción de la imagen en la actualidad. Repensemos la imagen a través de lo que nos transmite y de su uso en el desarrollo social, imaginemos lo que sigue al morir, cuestionemos lo que sucederá con nuestra imagen cuando morimos.
GIM
Por @traum-huetzi-artist
Hace tres años conocí Gimnasio de Arte y Cultura, o GIM, como le nombramos los que lo sentimos cercano.Lo conocí porque necesitaba estudiar fotografía de la manera que yo necesitaba hacerlo para hacer las cosas que quería hacer, no quería clases que me obligaran a cumplir con cierto esquema. Necesitaba enfocarme en lugar de dispersarme. Así fue como inició mi búsqueda por casi ocho escuelas especializadas en fotografía en la Ciudad de México, el recorrido duró casi un mes. Procuraba hacer cita con el director de la escuela o con alguien que tuviera el tiempo para platicarme bien de la escuela y que me dijera por qué trabajaba ahí. Una vez hecho el recorrido hice cuentas y saqué presupuestos, aunque también valoré cómo me habían tratado al llegar y los comentarios de los encargados. Fue ese punto el que más valor tenía para mí. No quería estar en un espacio en el que me trataran como una matrícula más. Al final había seleccionado cinco lugares y terminó ganando el GIM por razones como el plan de estudios e instalaciones, pero sobre todo por las personas que hacen el GIM. Sus entrenadores, su personal, becarios, fundadores, el tipo de alumnos que asistía; con todo ello me sentía identificado.
La fecha de la fundación del GIM no está establecida, pero se piensa en algún punto del 2007 y surge como una solución al esquema de estudios que abandonó el Centro de la Imagen. El GIM cubre esas necesidades educativas agregando una serie de valores que le dan un sentido único, muchos de ellos son claramente adoptados por la cultura de un gimnasio de entrenamiento físico, entre ellos están: la disciplina, la cultura del entrenamiento y el ejercitarse, la entrega, la resistencia y sobre todo la constancia y el compromiso. Este último es el que permea a toda la gente y que se materializa aproximadamente cada dos meses como Noche de traje que son eventos en los que el GIM invita a un manager relacionado a las artes visuales para que pueda ver el trabajo que han realizado los gimnastas y que éstos reciban una retroalimentación efectiva y al mismo tiempo interactúan con los agentes que generan imágenes.
Con el fin de formar a más autores y tener un mejor alcance de vinculación el GIM ha crecido hacia los estados de Chiapas y Querétaro, ampliando la oferta educativa y contribuyendo a la oferta cultural local, pero cuando una institución crece se incrementa la cantidad de personas conectadas a la institución y el alcance ha sido enorme si contamos a cada egresado que se coloca haciendo lo que le gusta hacer y ejerciendo particularmente los valores que se aprenden en Gimnasio de Arte.
Me gustaría pensar que hay algo que no me agrada del GIM, y quizá lo único que no me gusta son las escaleras, pero al final esas son parte de la cultura GIM.