Usaría la ducha de la casa de su fraternidad, sin embargo la del gimnasio se encontraba más cerca. De igual forma era alumno así que poseía el derecho de usarla. Ingresó al lugar y desvió sus pasos hacia los vestidores que se encontraban vacíos. Ya dentro no tardó en desnudarse y mover la manija del agua para que la misma comenzara a caer. Cerró sus ojos, sin percatarse de la presencia en el lugar. No fue hasta que escuchó un grito que los abrió para toparse con una joven de cabellos castaños. ❛ Oh, no, no, tranquila, tranquila ❜ cerró rápidamente la llave y apresuró a cubrirse con una toalla cercana. ❛ Tranquila, esas cosas pasan ❜ le restó importancia, sentándose en una de las bancas cercanas, mechones de su cabello goteando. ❛ Ya puedes abrir los ojos, ya no estoy completamente desnudo ❜ sonrió con amabilidad, y una pizca de gracia. Bien, era una situación que lo tomó desprevenido, claro que le causaba diversión la ocurrencia.
Y aunque escucha perfectamente las palabras del chico, no se ve capaz de girarse y encararlo, por lo que continúa dándole la espalda mirándose los pies mientras intenta analizar la situación con objetividad. — Pero vamos a ver, ¿qué haces en el baño de chicas? —pregunta, alzando entonces la mirada para dejarla vagar por el recinto. Es entonces cuando se da cuenta de un pequeño detalle que la hace maldecir en voz baja—. No me respondas —pide—. Estoy en el baño de chicos, ¿verdad? —interroga, regañándose mentalmente por ser tan despistada y descuidada—. Dios, que tonta soy. Lo siento mucho, no quería... bueno... Lo siento —se disculpa otra vez, mirando por vez primera al muchacho por encima de su hombro.