Ídolos Ocultos
Gálatas 4: 8-9
4:8 Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; 4:9 mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?
Andar en el mundo nos puede llevar a seguir muchos rituales y preceptos de hombres en muchos aspectos. Puede que sean para mal, para seguir vicios, para seguir cosas abominables a Dios, para hacer daño, pero a veces en el mundo esas cosas a las que servimos, esos ídolos, no necesariamente se manifiestan como cosas malas. A veces son cosas a las cuales nos amarramos para supuestamente hacer bien y también son ídolos. Somos esclavos de cosas de las cuales ya Dios nos libertó. Nos esclavizamos a la culpa, la auto restricción, a la condenación, me maltrato emocionalmente porque supuestamente de esa manera soy más piadosa, pero en realidad no estoy haciendo más que seguir un ídolo. Ese dios inmisericorde, maltratador y duro, no es el dios que dio su vida por mí, al querer ganar la gracia y el favor de Dios a través de esos medios estoy siendo idólatra, me estoy esclavizando a algo que ya Dios me libero, a los débiles y pobres rudimentos, a guardar días sin sentido.
Dios vino para darme libertad y libertad de mi propia condenación, cuando me torturo con mis propias ideas de piedad, no estoy confiando en las promesas que Dios me ha dado, que él es fiel y justo para perdonar mis pecados, que tengo libre entrada delante de él y que puedo entrar confiadamente al trono de la gracia para el oportuno socorro
He. 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Dios es misericordioso y su deseo es rescatarme no condenarme. Soy yo al que me condeno cuando me hago una imagen de un dios condenador. Dio es misericordioso y debo, con humildad aceptar su perdón y su gracia para perdón y restauración.
Dios es bueno: Dios me perdonó y me salvó, si me quisiera condenar no habría hecho eso, Dios desea el bien para mí.
Reemplazar las malas ideas de Dios con las buenas: Tengo muchas ideas erradas de Dios todavía en mi cabeza, debo renovarlas con lo que dice la biblia que Dios es.
Dejar de condenarme: ya Dios me perdonó, ¿por qué me condeno yo?
Lu - 14 -sep 2015

















