RSC ¿Necesitas una cueva o te arriesgas a salir?
Esta semana santa ha tocado ir con la familia a ver la última película de la factoría DreamWorks: The Croods
Puedo decir que, en este caso, coincido con las buenas críticas que ha cosechado
En un contexto como el actual en el que el “mundo conocido está desapareciendo”, podemos recurrir a la metáfora de buscar una cueva para guarecernos o … explorar nuevas espacios que generen nuevas alternativas.
La compleja situación que estamos viviendo ha llevado, en más casos de lo deseable, a meter la RSC en la cueva y más bien al fondo, diría.
Pero ¿qué es esto de la RSC?
En Expomanagement 2006 a Jack Welch, ex-presidente de General Electric, le preguntaron: “¿Cómo definiría ud. la RSC? ¿Cuál cree usted que es la mejor manera de llevarla a cabo?”. Mr.Welch, con sus más de 80 años, su reducida estatura y, sin embargo, gran sagacidad, se tomó su tiempo hasta que respondió que “para él la RSC y la mejor manera de llegar a ella era… ganando dinero“.
Se produjo un murmullo generalizado ante una audiencia de entorno a 3.000 personas. Junto a mí uno de los comentarios fue: “¡estos americanos! … ¡no ha entendido la pregunta! … ¡todo no es ganar dinero! ...”. Welch, consciente del impacto de su respuesta, esperó pacientemente a que el auditorio redujera su volumen de decibelios y procedió a argumentar su respuesta: ”Para que se puedan pagar buenos y competitivos sueldos que permitan atraer y motivar a los mejores profesionales, hay que generar más beneficios que otras organizaciones. Para que la organización que más ingresos obtiene sin producirlos, la administración pública, pueda brindarnos mejores carreteras, mejor sanidad, mayor seguridad, mejor educación,…las organizaciones empresariales tienen la responsabilidad de … ganar dinero.”
En un minuto había simplificado las largas diatribas que se venían concitando en relación a la RSC los años anteriores. Por supuesto, que se debe matizar que ganar dinero con la R de Responsabilidad.
Ya tenemos la visión desde la “C” de Corporativo. Pero ¿qué opina la “S” de Sociedad?
El último estudio de la RSC realizado por la Fundación Adecco a este respecto, concluye que todavía una mayoría de la ciudadanía desconoce el término. Sin embargo, los resultados demuestran que sí conocen el significado de manera implícita: el 83% de los ciudadanos ya no esperan que sea sólo el Gobierno quien de respuesta a los problemas del entorno, sino que demandan a las empresas un compromiso activo para actuar ante asuntos como el desempleo, la corrupción, la pobreza o el medio ambiente.
Este norte define un nuevo mapa de oportunidades donde destacaría:
RSC genera ROI: En un entorno de erosión de confianza generalizada, con una pérdida de legitimidad social de sectores como el financiero, crecen iniciativas dentro del mismo como la banca ética. Triodos Bank y Fiare son casos de éxito que demuestran que reubicar la responsabilidad en el eje de la gestión tiene retornos.
RSC = COMPETITIVIDAD: El ecosistema de los denominados grupos de interés, que rodean y forman parte de la organización, definen su competitividad. Darles la espalda supone una pérdida de competitividad. En consecuencia, es previsible que la RSC pase a estar en la agenda prioritaria de los equipos de gestión. Caso de no ser así, la que no sobrevivirá es la organización.
RSC en el ADN de un nuevo tipo de organización: Un incipiente Cuarto sector está desarrollándose para dar respuesta a esta demanda de la sociedad al tiempo que se gestiona con criterios de sostenibilidad financiera. Iniciativas como Shopciable, TikCode y FlipOver.org entre otras, creen y practican que un mundo diferente no puede ser logrado con personas y organizaciones indiferentes.
RSC requiere COLABORACIÓN: La tecnología y metodologías empresariales pueden y deben contribuir a la eficiencia de los proyectos sociales. La “tormenta perfecta” de fuentes de financiación tradicionales del tercer sector (administración y obras sociales cajas) junto a la disminución de actividad de las organizaciones privadas abren la puerta a una mayor y mejor colaboración entre organizaciones privadas y las del tercer sector. Contribuir desde las capacidades disponibles supone una gran oportunidad para ambas partes.
Dentro de este territorio de compromiso, las organizaciones pueden adoptar tres modelos fundamentales:
Modelo Corporativo clásico unidireccional en la que alguien de la organización elige una Causa, bien por cercanía a la organización o por limitación de riesgo acudiendo a un agente del tercer sector de reconocido prestigio
Modelo Semi-Participativo: El conocido “Tú eliges, Tú decides” popularizado por una extinta entidad financiera, donde la organización filtra una lista de corta de opciones y tus clientes o las personas de tu organización deciden a qué Causas se van a aportar recursos
Modelo Participativo: Los principales grupos de interés eligen las Causas a las que apoyar y las Organizaciones que consideran deben apoyar las mismas.
Como el mapa no es el territorio, ahora te toca a tí y a tu organización elegir el rol a adoptar:
¿Grug, el padre sobreprotector cuya filosofía es que “lo nuevo siempre es peligroso y nunca pierdas el miedo” sobreviviendo en la cueva … hasta que desaparezca?
O ¿Chico, siempre ideando nuevos descubrimientos que abren nuevas posibilidades y explora nuevos espacios?
Vivir o sobrevivir, esa es la cuestión. ¡Feliz adaptación!









