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Claus Bergen, The commander, 1918
Cat Sleeping In A Corner, 1902, Theophile Steinlen
May Night, 1906, Willard Metcalf
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Probablemente no versos no libros ni palabras adornadas para entregarte algo de mí si el afecto entrelaza tus dedos y los míos tras muchas tardes de té y algunas caminatas. Otros objetos sostendrán mis manos fragmentos de otras cosas y otros gestos del abrigo –aquel incesante vaivén que ansioso me pregunta todo lo que acaso comunica mi rostro, el movimiento de mis dedos el arco entre mi cuello y mis hombros.
Será otro en tu boca ese nombre acaso mío que se repite hasta vaciarse de mí y habrá sonrisas y calidez entre las horas.
Pero entonces, entonces qué cómo he de decirte cuando caiga pesada la noche y ya sólo quede mi silencio. Porque todas las palabras se han vaciado y en su ausencia sostenida me vi incapaz de toda cosa.
Sentiré en mi rostro moverse tus cabellos y en tu nariz veré de cerca cada peca habrá miradas, el sigilo un íntimo buscarse incluso y aún persistirá mi decir entrecortado que no encuentra forma de acercarse a todo tu color tan claro, intenso tras un verano que secó toda mi flora dejándome marchito entre la lumbre.
[-]
Escribí misivas como poemas, como obras, con fragmentos desperdigados de memoria y sueño y soledad. El verano me azota una y otra vez las cicatrices de los dedos que acaso creyeron poder levantar un huerto. Cada minuto me seca la boca y las manos, porque eras la humedad de toda cosa. Sin embargo, aquí estoy, con un par de semillas apenas que se me escapan entre las falanges rotas, pensando en un invierno que pudiera salvarme del sentirse sofocado al punto de la desgracia. Me queda tanto recuerdo, tantas palabras, tanto deseo y cuánto más. Tanta raíz hecha una flor marchita. Pero ya todo es semilla frágil, para cuidar sobre la tierra quemada de sol. Y murmurar acaso un canto propio, despacio y en silencio y sin saber si todo lo que he dado te llegó a tiempo.
En el fondo de la noche nada muere, si toda raíz permanece bajo el suelo. Este verano también pasará.
https://youtu.be/Ig_bHx9y-xw
La palma dará sombra
Y las flores su murmullo.
De purpúreos otros pétalos en donde calmo el llanto del color sobre mis noches así me hablaste de esperanza, Matías cuando acabado el último vestigio de mi invierno la piel y el campo en sol terrible quema un tiempo que no entiendo y me azota los párpados de insomne aroma dulce de recuerdo de ausencia amargo.
Está la luna, está aunque no mires hacia el cielo aunque vaciada de su mar y su Noviembre, está como está tu voz para la risa el té de cada tarde, un canto suave que riega de calma las maderas de mi hogar truncado.
El mismo cielo te ha plantado entre cenizas en el otoño interminable que me cala las heridas cuando el invierno fue tan dulce que los ocres tonos vi desfallecer hasta las voces que cantaron para que sólo tus palabras resten de su paso. El mismo cielo, sí, el mismo cuando de a poco cantaste junto a mí, y hoy tan sólo un son de ti llega a mis dedos cansados de partirse en pedazos cada hora dulce flujo que de estero limpia en mí las quemaduras de una sal que dice nadie una nada que me sigue en todos los calores.
Ahora lo comprendo: habrá la sombra y pétalo y abrazos y palabras, habrá ese mar que tú me dices aun si me colma la memoria. Y entonces te diré, Matías, con la boca llena de verdores tan distintos que mires a la luna, sus destellos para sonrisa compartida entre los libros, a ti, que eres la otra flor purpúrea de ese, mi invierno más preciado.
Retorno
Viajarás a todos los lugares: tus ojos verán el sol salir en todos los rincones dormirse cada noche la luna te besará las mejillas, como siempre con las yemas de sus dedos rozará tus pómulos tus párpados felices al fin ese canto tuyo dentro, floreciendo trenzará tus cabellos como un viento con tu aroma
Verás cada flor, cada hierba por sanar toda dolencia cada árbol respirando intensamente Verás todos los mares, todas las olas y el eco entre las piedras y cada bosque se abrirá por tu descanso y cada brote surgirá de tu rocío.
Y cuando vuelvas a tu hogar y tus jardines y descanses el camino recorrido y mires tus pisadas sobre el suelo, entonces
seré tan sólo el recuerdo de un antiguo invierno que se pierde en tu memoria.
Todos los mares
Verano, 2019
Sal no de ti, de tus cabellos tan sólo un eco del océano en el vacío un pecho a la intemperie herida de mis dedos y el murmullo sofocante del verano incontenible.
Sal, ya no de ti, sino de oscura tonalidad del agua, su rugido la erosión de arena que entredice la ausencia los purpúreos, azules geranios el recuerdo de un yacer y un sueño y tus palabras y el invierno.
Sal, ya no de ti, tan sólo signos que te nombran en futuros imprecisos en la certeza de un océano que se seca por tu ausencia
cuando el cielo ya no canta y voy cayendo hacia la noche.
Forest edge, 1885, Isaac Levitan
Medium: ink,paper
La philosophie des images, composée d'un ample recueil de devises, 1682
Secret Life IV, Rene Magritte
Medium: oil,canvas
https://www.wikiart.org/en/rene-magritte/secret-life-iv-1928
August Strindberg (Swedish, 1849-1912)
Storm in the Skerries. “The Flying Dutchman”, 1892
Oil on canvas
via jimlovesart
Vincent van Gogh
Almond Blossom (detail)
(via @lonequixote)
The masterpiece or the mysteries of the horizon 1955
Rene Magritte
Clausura del Noviembre
XXII-XI-MMXVIII
De una orilla el mar, el viento a otra más austral, avanzaste kilómetros y días. De once en once del íntimo yacer entre sonrisas a tu distancia inabarcable día a día.
No puedo decir hablar saber lo que en tus manos acontece, vedado a mí el estar entre palabras en ese espacio tuyo en donde eres fuera del contacto y los contactos de los otros a esperas de un momento en que el estruendo se detenga.
Miro entonces palabras escuchadas a lo lejos, nombres que te dicen sin ser tú entre la muchedumbre que me dicen sin ser yo miro el encuentro y reencuentro con personas tantas miro un signo de tu cielo que al regreso se ha hecho ausencia los colores que nos cruzan suavemente el once en veintidós trocado, el día previo a luna llena.
Qué será del mar que recorrimos en el silencio indescriptible del verano que se acerca de tus dedos delicados que acarician el océano de la sonrisa interminable que cantó sobre la arena.
Como un sonido más entre el bullicio turbando tu canción de hierba y piedras se oye en disonancia con tu océano calmo intenso mi voz entrecortada de mudez allí en las rocas.
Qué será del mar, cuando el silencio cubra mis ojos manos boca y no te encuentre entre las hojas ni el asfalto del verano que funesto me repite la desdicha.
The Witch of the Woodlands, 1655
Louis Ritman, a Day in July