“Sí, supongo que estoy feliz de volver” comentó mientras se montaba en el mesón de la cocina, cargando una sonrisa pequeña. Muy pequeña. “Extrañaba la comida y las camas cómodas. Y no, antes de que lo preguntes, no te extrañé a ti” le señaló con un dedo amenazador, arrojando aquella bromita con meros ánimos de molestar. Existía una ínfima posibilidad de que sí, en efecto, había echado de menos a sus compañeros de elenco.
“Este lugar es cien veces mejor que la villa...” Contestó encogiéndose de hombros y sonriendo apacible. “Oh, si, yo tampoco a ti... De hecho, ¿cómo es que te llamabas?” Canturreó de la misma manera que la rubia lo hacía. Simplemente estaba bromeando, trató de mantener la calma hasta que soltó en una risotada y se acercó, dando una palmada en la pierna de la muchacha. “No seas mala, ¿en serio no me extrañaste?” Preguntó riendo.







