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nichlcs:
Detiene sus pasos ante el llamado de Minki, apenas girando el rostro para observarlo. No se percata en qué momento entrelaza los dígitos con los foráneos, buscando la calma, que ha perdido segundos previos, en la calidez impropia. “¡Precisamente por eso!” Suelta, retrocediendo un paso sin eliminar el contacto entre ambos, mano disponible apuntando al grupo en cuestión sin discreción ni vergüenza alguna. “Porque personas como nosotros los dejamos salirse con la suya es que siguen haciendo eso.” Considera al contrario una persona preciosa que no merece malos tratos, ni que se rían a costillas suyas. Y es eso, oír las risillas de los terceros a su espalda, sobre Minki, la persona más dulce (a su manera singular) que ha conocido, lo que impulsa el voltearse hacia ellos. “¡Tú!, ¿cuál es tu problema?, ¿tienes algo qué decir?” El cambio a coreano es automático, sin siquiera analizarlo, porque si la cuestión está en el mayor teniendo problemas en el idioma, Nico lo va a relevar ahí.
Sus dedos entrelazados eran un contacto que le gustaba, a pesar de la situación, y al que no se negó. En cambio, estrechó su mano y acarició con delicadeza su dorso. Deseaba con todas sus fuerzas poder eliminar su sentimiento de molestia, pero Nico no parecía muy dispuesto. “Me da igual eso, me dan igual ellos-- me importas tú, no quiero que la tomen contigo” insistió, sus ojos suplicantes clavados en los contrarios. Y es que Minki podía pasar por alto lo que dijesen de él, mas nunca lo podría dejar pasar si se atrevían a insultar a Nicholas. Y tampoco podría perdonarse si la pelea suponía alguna consecuencia para el menor. Se sobresaltó cuando repentinamente los enfrentó, tensándose porque las risas no auguraban nada bueno y el acercamiento que hicieron tampoco. Instintivamente, dio un paso hacia delante y trató sutilmente de tapar con parte de su cuerpo a Nico, como si eso pudiese evitar que el grupo supiese que había sido él. «Al parecer la rubia tonta tiene novio que la defienda» el comentario, acompañado de una mirada maliciosa a las manos tomadas, resultó ser para Minki semejante a una patada en el estómago. «Es un poco desagradable de ver» Apretó los labios, recuerdos desafortunados se agolpaban en su cabeza. Avergonzado y apenado por ponerle en esa incomodidad, soltó lentamente su mano y se agarró las propias, conteniendo el ligero temblor. “Lo siento, te-- te dije que nos fuéramos” susurró para Nico, huyendo de sus ojos y ansiando marcharse de allí cuanto antes.
mhanbin:
Su corazón comenzó a latir alocado en cuanto sintió el contacto que le devolvía el contrario con su propia mano, un permiso silencioso que Hanbin realmente necesitaba en esos momentos. Le aterrorizaba ser descubierto pero no podía evitar esa parte dentro suyo que quería desafiar a aquella persona que se creía dueño de arruinar su noche. Mordió su labio inferior mientras acariciaba el dedo ofrecido, ansiando poder convertirlo en algo más pero aceptando que eso era lo máximo que podría darle allí dentro. Sonrió de manera brillante, aquella que ocultaba sus ojos con la fuerza de sus mejillas, al recibir su respuesta entusiasmada, derritiéndose lentamente con lo adorable que parecía ser. “Vamos, entonces.” Ofreció, dirigiéndose a una de las salidas en paso amplio, desesperado por alejarse de las luces y la música. Había aprovechado aquel momento en el cual no veía ningún par de ojos interesados en sus movimientos y podía disfrutar de unos minutos a solas con el menor sin tener miedo de ser interrumpidos. Le sorprendió el agarre ajeno, dejándose llevar por las manos traviesas y permitiéndole acorralarlo con gusto. Sus ojos no pudieron evitar pegarse a los labios ajenos, recordando los suaves y deliciosos que le habían parecido la noche que pasaron juntos, como habían quedado destruidos al despedirse la mañana siguiente y cómo ansiaba volver a probarlos. “Hey, sweetheart.” Aquella frase en ingles con un marcado acento coreano era algo que sólo podía ser dedicado al rubio, Hanbin siempre tímido con las cosas que no se le daban bien, se arriesgaba sólo para ofrecerle aquel apodo que sabía haría temblar sus piernas. Asintió con suavidad a la pregunta, acercando su rostro al contrario para él terminar de apoyar su boca con la ajena en un suave y delicado roce. Un tímido beso cargado de los miedos y dudas que quería dejar atrás. Un beso que terminó convirtiéndose en un desesperado intento de rebelarse ante la sociedad de la manera más segura que podía encontrar, en los brazos del menor. Con esa gota de valentía tomó la mano ajena y entrelazó sus dedos, apretando con suavidad mientras se separaba lentamente de sus labios. “Puedes besarme todas las veces que quieras, Minki.” Susurró contra su boca, rozando juguetonamente sus narices mientras buscaba la mirada ajena con la suya para poder leer en sus ojos su respuesta.
Podía sentir su pulso acelerarse ante los recuerdos que traía el cariñoso apelativo, imágenes y sensaciones de la noche que compartieron. Minki se había desarmado en esa ocasión al oírlo, entre suspiros y jadeos por el anhelo de algo más profundo que lo carnal, y esa vez no era diferente. No se había permitido fantasear con volver a escucharlo, porque era estúpido de su parte esperar algo más de lo que obtuvo, pero recibirlo de nuevo de forma tan tierna, no hizo más que volver a tirar abajo sus escasas defensas. Pero Minki no podía estar menos preocupado por ello: Hanbin era su única excepción, después de todo. El chico que creaba una quimera para él, durante un ratito.
Su cuerpo entero pareció sacudirse por el roce de sus labios, una de sus manos encontró rápidamente hogar en una de sus mejillas, acunándola y a la vez atrayéndolo hacia sí. El beso era tibio y suavecito, pero el rubio notaba una desconcertante intensidad en él. Aunque no se quejaría, amaba la forma en la que algo tan delicado podía hacer tambalear todo a su alrededor y cómo Hanbin parecía querer fundirlos juntos. Sonrió en medio del beso cuando su mano fue tomada, desde entrelazados, antes de separarse. Su pulgar acarició tiernamente su rostro, mirándole directamente a los ojos. “Te tomo palabra” Apenas lo musitó y el segundo beso cayó sobre su nariz. El tercero tocó su comisura, cuarto y quinto hicieron un camino por su mentón. “Muchos bisitos y cariñitos para Hanbin~” acompañó cada palabra con un mimo de su boca, hablando despacio con voz baja y profunda. Su cuerpo se apretó contra el contrario, tenía una necesidad imperiosa por sentirse conectado a él en cada parte. Movió la mano libre hasta su cabello, pasando los dedos mansamente entre sus mechones y masajeando con la yema, mientras mantenía sus labios moviéndose por todo su rostro. Párpados, barbilla, pómulos. Quería llenarle de tantos besos como recibió de él, quería que se sintiese arropado con su calidez. Cuando llegó a su oreja, la besó y mordisqueó muy flojito, antes de suspirar sobre la humedad que había dejado y volver a sus labios. Atrapó el grueso superior entre los suyos, encajando su boca de forma húmeda, chupándolo suavemente antes de atacar el inferior. Lo cubrió de pequeños piquitos otra vez, más rápido, moviéndose por todo su rostro y riendo encantado por poder hacerlo. “¿Quieres más?” preguntó con cierta timidez pero sonriente, mientras que disimuladamente tomaba su otra mano para llevarla él mismo hasta su trasero. “¿Poedes acariciar? si tú quieres, uh-- yo quiero” confesó sonrojándose.
jaemiins:
“All I want is a drink” – @gyeminki
Miró al contrario, una carcajada siendo reprimida. “Ah, por eso hay que venir preparado a estos eventos” chasqueó la lengua en tanto llevaba una de sus manos al interior de la chaqueta, buscando el bolsillo oculto en donde guardaba una petaca de vodka todavía llena. “Ten” se la ofreció una vez se aseguró nadie estuviese mirando. “No es del mejor del mundo, pero me imagino que cualquier cosa sirve a estas alturas” sonrió.
Minki le dedicó la sonrisa más traviesa de la noche, mientras tomaba la petaca. La escondió un poco entre su cuerpo y el contrario, olisqueando el interior para saber qué era. “Todo viene bueno” asintió, pues estaba cansado de las bebidas finas que estaban sirviendo en la fiesta. Echó del líquido transparente en su refresco y luego se lo entregó para que lo guardase. “Gracias~” susurró, sólo para ambos, en un tono musical. No era bueno que Minki bebiese cuando no había alguien que cuidase de él, pero eso nunca lo había detenido. “Esparemos que no acabe arriba de una mesa bailando desnudo o alga del estilo”.
oh-kxng:
“ En realidad no fue tan caro como esperaba, creo que valió la pena comprarlo de segunda mano. “ estiró sus brazos, moviéndolos de un lado a otro, como queriendo mostrar que a pesar de ser barato era de una buena calidad. “Ah, que cosas dices Minki. “ una risilla nerviosa escapó de su boca, no podía creer que la palabra sexy había sido utilizada para describirlo a él, se sentía demasiado torpe para que esa descripción le calzara. “ Tu te ves muy lindo, me gusta tu traje. “
“Oh, fuisto listo” admiró y le alzó el pulgar, aunque sin mirarle porque volvía a estar distraído con lo bien que le sentaba el traje. Era agradable de ver. “Yo crompo mucho segunda mano también” La mitad de las cosas de su casa lo eran y, prácticamente cada semana, iba con Minji a los mercadillos para ver qué cosas interesantes podían encontrar. Sonrió, arrugando su nariz, cuando el halago le fue devuelto. “Gracias, es que me habréa deprimido a morir si venir con traje oscuro" aseguró, haciendo un pequeño puchero.
tcehan:
— suelta un suspiro, labios apretados en una mueca que bien podría parecer seria, pero dada la situación no era más que cómica “no pero es que hay cosas que son posibles y otras que no” se cruza de brazos, dando un par de golpes en el suelo con la ayuda de su zapato “esculturitas, pero es que—” vuelve a suspirar, diestra viajando hasta el puente de la nariz mientras cierra los ojos, intentando seguir al contrario “¿por qué habría un montón de pequeñas esculturas de hielo en la mesa?” sigue sin comprender y sigue sin creer, aunque debía admitir que estaba más divertido en aquella situación que antes de encontrarse con el contrario.
“¡Pero que te digo que sí!” exclamó, no muy alto pero sí con un tono que evidenciaba el puchero que el contrario no podría ver. “Poede que no sean un montón” aceptó a regañadientes, “pero sí que hay. Puedo guiar para que toques una, aunque no lo recomendo-- yo toqué y sin querer rompo la oreja. Es el hielo que estoy usando en mi refresco. Pero, bueno, creo que no es tan mal, ahora parece hecho a propísito para-- no sé, representar la inestabiledad mental de Van Gogh y eso. Todo muy artísticamente metafórico o alga así” parloteó, moviendo su vaso para que el mayor pudiese escuchar el sonido contra el vidrio. Su sonrisa, a pesar de todo y lo irrelevante de sus comentarios, era enorme y divertida. “No te mienta, venga, si soy super confiable. Lance te lo poede decir, él sea como mi cel-- certificado de calidad”.
mhanbin:
Había pasado una hora desde su encuentro con aquel indeseado individuo y lo había perdido de vista en el salón cuando se encontró con la cabellera rubia que tanto había buscado en los pasillos de la universidad. No pudo resistirse a hablarle, sobre todo cuando se encontraba tan atractivo y tan solo. Dejó escapar un bufido entremezclado con una risa ante la pregunta, negando suavemente con la cabeza. “No, pero esta noche te encuentras el doble de atractivo que de costumbre.” Su mano se acercó a las ajenas, dedos apenas rozando los contrarios en un impulso que mantuvo oculto con el porte de su cuerpo. “Matarte no era mi intención pero me alegra saber que pude provocar esta clase de reacción.” Una pequeña risa escapó sus labios, mordiendo el inferior antes de mirar a su alrededor en búsqueda de aquella persona que no quería ver. Sus ojos volvieron al contrario al notar no estaba siendo observado por aquel individuo, terminando por sonreír al menor dulcemente. “Saldré a tomar un poco de aire, ¿te gustaría acompañarme?” Preguntó en voz baja, casi tímido por tener que hacer ese ofrecimiento, pero realmente no se sentía cómodo allí al descubierto y no quería actuar delante del contrario de manera rara.
Hanbin siempre parecía tener las palabras correctas para él, aquellas que hacían a su corazón aletear y que había necesitado escuchar sin saberlo. Sentirse el foco de su atención no hacía más que sonrojar su rostro, acalorando sus mejillas y volviendo nerviosa su dulce sonrisa. La caricia sutil e inesperada tampoco ayudó. Sus largos dedos buscaron devolver el tierno y tímido contacto, encontrando y enroscando uno de sus dedos con los del pelirosa. Ansiaba poder tomar su mano enteramente, entrelazarla y apretarla con la suya, acariciar el dorso con el pulgar y sentir el calor que irradiaba su cuerpo. Pero no lo intentó, Minki podía darse cuenta de lo disimulado que había sido el roce y no era difícil adivinar que deseaba discreción. “No soy la única víctema de la noche, seguro” contestó alborozado, contemplando con demasiada atención la forma en la que el mayor reía. Odiaba reconocerlo, incluso para sí mismo, pero aquel sonido empezaba a gustarle mucho. “¡Sí, voy contigo!” aceptó demasiado rápido, con demasiado entusiasmo, por lo que intentó corregirse. “O sea-- sí, no haber problema, salgamos a tomar alga de aire fresco” era obvio lo falso de su actitud sosegada, pero Minki al menos intentaba no verse tan necesitado de él como realmente se encontraba. Desde la noche que pasaron juntos, y la mañana que siguió, no podía sacarlo de su cabeza. Sólo quería volver a sentir lo mullido y suave de sus labios, su olor impregnando su propia piel, los toques delicados que le hicieron delirar. Le siguió en silencio hasta la salida y, una vez lejos de las miradas y oídos indiscretos, Minki le tomó de la chaqueta y tiró de él hasta arrastrarlo a un lugar sin luces ni ruido. “Hola de nuevo” saludó con una sonrisita cuando lo tuvo casi acorralado. Se relamió los labios con nerviosismo, mirando los de él a su vez, volviendo a rozar su mano dubitativo. “¿Pu-- puedo besarte, Hanbin? ¿Puedo besarte otra veces?” musitó con un hilo inseguro de voz, intentando no mirarle directamente, temiendo que le rechazara.
“ I don’t get modern art ” ⇝ @kwakneul
"Tampoco se puedo explicar, y no nede-- necesariamente se tiene que entender” respondió con una sonrisa jovial. “Citando: ‘Las obras de arte se diveden en dos categorías: las que me gustan y las que no me gostan. No conozco otro quiterio’. Deberías ver de esa forma, no siempre hay sigmificado o propósito especial atrás” le dio una mirada mientras encogía sus hombros. Tenía mucho más que decir sobre el tema, pero dudaba seriamente que ella lo encontrase igual de entretenido que él. “Aunque-- no sé si te estás referiendo al arte moderno de verdad o si estar utilizando el término para refirirte erróneomente a lo que hacen estos hipsters pseudo-artistas de hoy”.
lanzaroted:
Eleva las cejas, dedicándole la mirada en la que subyace un claro por supuesto. A esas alturas de la vida, supone que las palabras no son necesarias para clasificar la amistad que ambos llevan— una que se siente, para él, más como de hermanos que otra cosa. “Ya sé por dónde vienes.” Suelta, meneando la cabeza. Sus labios se curvan en una sonrisa cálida, porque había estado esperando una interrogación de su parte (a la que, por supuesto, iba a acceder de buena gana). “¿Lo conoces?” Indaga primero, buscando a su pareja del baile entre las personas a su alrededor. “A Taehan, me refiero.” Aclara, por las dudas. “¿Qué quieres saber? Será más fácil si preguntas, no sé cómo hablar de estas cosas.”
Se contuvo de aplaudir y botar en el lugar, intentando ser discreto a pesar de la alegría que le provocaba que el mayor hablase con él de aquello. Incluso con lo cercanos que pudiesen ser, Minki constantemente olvidaba los privilegios que eso le daba, no acostumbrado a tener amigos auténticos que compartiesen pensamientos con él. “No. Bueno, un poquito” corrigió, asintiendo con la cabeza y mirándole con ojos muy atentos. “He hablado con él y una vez estuve en su-- uh, que eso, sí, le conozco” murmuró, pues no sabía si tenía permitido contar aquello y pensó que un tono bajito lo hacía menos delatador. “¿Te lo pidió él o fuiste tú?” indagó, mientras atrapaba un pequeño canapé de una bandeja y se lo metía en la boca. “¿Te hace tilín tilín, hyung~?” añadió, demasiado sonriente.
joonsevkie:
La adorable sonrisa del chico resultó ser contagiosa, la suya propagándose rápido por sus mejillas. “Lo digo muy en serio, ¿por qué te mentiría?” reafirmó tras un asentimiento. “¡Ah! Creo que yo también te he visto. Lástima que no pude fotografiarte a principio de semestre, tienes unos rasgos muy peculiares.” Estiró sus labios en un puchero; era como estar en presencia de un idol. “¿Cuál es tu nombre? El mío es Yoo Joonseok.”
Encogió sus hombros levemente, pero todavía con una sonrisa aniñada. “No te conozco, quizá tú quieres burlarme” respondió sincero y transparente. Pero si le observaba bien, Minki podía darse cuenta de que no era de ese tipo. Se veía como alguien bastante agradable, especialmente con aquel puchero que no pudo evitar imitar. Al fijarse entonces con mayor detalle, le identificó como el chico que bailó con Hanbin en la pista. El puchero se sustituyó por una sonrisa temblorosa, una pequeña inquietud picaba incesante dentro de su cabeza; ¿ellos estaban juntos? “Soy Gye Minki, y no soy mucho fan de sacar fotos de mi cara pero-- no me había molistado que lo hicieses” aseguró, intentando mostrarse con la misma naturalidad anterior.
nichlcs:
“A mí me importa.” Enfatiza cada vocablo, esperando la entonación fuera suficiente para demostrar que está hablando en serio. Devuelve el inglés, acento pronunciándose con mayor fuerza a la normal mientras su mirada danza en el grupo de individuos cercanos a ellos. Las palabras no habían sido para él, cierto, mas eso no evitó el sentirse— personalmente atacado. “¿Quién fue?” Pregunta, regresando al mayor, pero no espera una respuesta y comienza a caminar, teniendo la impresión de saber ya.
Minki estaba demasiado sorprendido como para responderle inmediatamente. Se limitó a observarle por unos segundos, haciendo un par de amagos para decir algo. Nunca había escuchado ese tono en él, ni tampoco le había visto ese tipo de actitud, pero no podía negar la calidez que sentía expandiéndose por su cuerpo. “Nico” llamó apurado al ver que se movía, yendo tras él. Le agarró del antebrazo con ambas manos, bajándolas despacio después hacia la ajena para tomarla con docilidad y detenerle. “¿Qué vas a--?” se cortó con un suspiro. “Las personas que se comportan mal con otras, es porque seguro tienen algún tipo de carencia que desconocemos. Está bien si sólo dejamos pasar el tema, no quiero que tú te metas en problemas por mi culpa” confesó, ignorando las risitas maliciosas que escuchaba todavía del grupo.
mclecvles:
“Ah, entonces pescaste mi indirecta” entrecerró los ojos, mirándolo aparentemente con sospecha pero aún así brillando con el destello de su amplia sonrisa. No había forma que le estuviera compartiendo esta información porque sí; claramente quería hacerle partícipe de su plan. “Si soy sincera, pensé que no me iba a gustar tanto venir pero ha estado… bastante interesante. Aún así, las ganas de tener un poco de descanso de tanto sonido y gente sería lindo. Y bueno, mi atuendo resultó ser una bomba estéticamente y todo pero – sí que me hace sentir calor”.
“En realedad no, sólo no quería que te fuera sin mí” admitió mientras dejaba escapar una carcajada, algo avergonzado de que le costase entender ese tipo de mensajes. En parte por la dificultad del idioma, y en parte porque nunca había sido muy diestro en las habilidades sociales. Soltó finalmente su corbata y puso su mano en su espalda baja, animándola a caminar con él hacia una de las mesas. No pensaba irse de allí sin unas buenas provisiones para pasar el rato. “Digo igual. Quitanto algunos momentos, la noche estuvo mucho bueno-- aunque me quedé porque Minji quiso” reconoció, haciendo una mueca graciosa al pensar en su hermana. “Te juro que pudría venderle hielo a un esquimal si le hacer las mismas jugadas que a mí” bromeó. Tomó una de las bandejas de canapés, de la forma más disimulada posible, y luego siguió caminando como si la cosa no fuese con él; como si no estuviese casi abrazando una enorme bandeja. “Huyamos ahora, Miru-yah, no quiero que te siges asando en tu súper duper traje”.
choiscngmin:
Lo mira confundido, ¿cancelado? de todas formas, cree saber porqué se está comportando así. “¿Esto es por el asunto con tu hermana, verdad?” su boca forma una mueca de disgusto, que trata pobremente de ocultar. “Minki~ aun podemos divertirnos un poco,” sugiere. “Mira toda esta gente… podemos perdernos por ahí sin que nadie nos moleste. Ya sabes que quiero pasar más tiempo contigo, ¿qué hay de malo en eso?” lo observa con un puchero, una de sus manos tironea gentilmente la manga de su traje.
Minki observaba, analizaba el comportamiento y sus palabras, sintiéndose un poco incómodo ante su sugerencia. No quería malinterpretar las cosas, pero sonaba regular para su gusto por mucho que usara aquella expresión tierna. “No” murmuró. Se deshizo gentilmente de su mano, liberando su chaqueta sin necesidad de brusquedad. “Sé que la meyoría piensa que soy el gemelo tonto” siguió en el mismo tipo de murmullo, desviando su mirada hacia sus pies. “Y que soy fácil de manipularme. Pero no es así y no me gusta que me traten como si yo ser” suspiró, se pasó una mano por el pelo rubio y volvió a clavar sus ojos en él. “Lo si-siento...”
chanbees:
“No creí que vinieras, cada vez que hay una fiesta pareciera como si te desvanecieras a la nada.” Quizá solo es una gran coincidencia el nunca verlo en las fiestas, pero aún así considera algo peculiar este momento. “¿rara? ¿Me veo mal?” Pregunta con genuina curiosidad. El no estar en su zona de comfort, sus inseguridades pueden sentirse a flor de piel.
“¿Has notedo eso?” Su sorpresa era genuina, nunca se le habría ocurrido pensar que alguien más, aparte de Minji, se diese cuenta de su ausencia en los eventos de estudiantes. No dio una excusa, sin embargo, queriendo que el tema se desviase. “No, no” movió su cabeza repetidas veces, una sonrisa avergonzada en sus labios. No era su intención que lo interpretase así. “Te ves mucho bonita” halagó. “No estoy acustu-- acostro-- acostrum--” se detuvo tras un par de intentos, mordiéndose la lengua con frustración. “Es curioso verte así. Diferendo, pero para bueno”.
gyeminji:
“ I feel so out of place here. Can we go home? ” @gyeminki
“Minki~” Pronunció el nombre de su hermano de manera tierna y aniñada, un pequeño puchero en sus labios. “Hemos pagado mucho por tu traje y mi vestido, al menos deberíamos darles buen uso.” Se dedico a acariciar las solapas del traje ajeno, acomodándolo y fingiendo quitar pelusas. “Vamos, baila conmigo.”
En cuanto Minji adoptó aquella actitud, el rubio supo que había perdido por completo la batalla. La debilidad que el menor tenía por su hermana era tanta como la que ella tenía por él el resto del tiempo. “Está bien-- pero para que tú puedas lucirte en ese vestido. Hay una chica que no te quita los ojos de encima” le susurró, con una sonrisita divertida. “Ais~ es que me ponen triste las parejas” le reconoció, mientras la tomaba de la mano para ir hacia la pista.
lanzaroted:
@gyeminki — is there something you’re not telling me?
La sospecha nace en el escocés y se visualiza fácilmente en las características en su rostro; ceño fruncido, cabeza tildada al costado, labios vueltos una línea. No está muy seguro a qué se refiere, porque siempre ha sido un libro abierto con el menor, así que la confusión que siente no es actuada ni nada por el estilo. “No sé de qué estás hablando.”
“Vamos” bufó por lo obvio. Si Minki no le conociese lo suficiente, habría pensado que trataba de hacerse el loco al respecto. Pero le conocía. “¿Somos amigos, hyung?” cuestionó, ladeando su cabeza ligeramente al mirarle. Esperaba una respuesta afirmativa, casi era retórica. “Y los amigos se cuentan las cosas--” continuó con un tono cada vez más inocente. “¿No me hablarás de ese primer baile? Prometo no hacer chistes” Y aunque podía parecer que lo hacía sólo por curiosear, había un interés verdadero, cándido y puro hacia los asuntos del mayor.