Adiós verano.
Sentada en la terraza no podía parar de mirar el cable de la antena que se movía con el viento. El final del verano llegaba de forma abrupta disfrazado de tormenta. Ese olor a otoño insoportablemente embaucador. Los truenos cada vez más cercanos la invitan abandonar la terraza. Preticor. Deja la ventana abierta para poder sentir su furia. La lluvia tiene la última palabra: adiós verano, adiós, no…
















