la mirada queda fija en las facciones del menor, inamovibles, como si no pudiera existir fuerza capaz de despegarlo. lo observa absorbido, sin un pensamiento más allá de la expresión que da nombre a los sentimientos. si se cuestiona, quizá anheló aferrarse a lo único que es cierto en sus adentros — los sentimientos que han sabido educarle en felicidad, en paciencia y en la calma que no había sido propia ni en los primeros años de vida. un te amo que significa todo, el afecto sin importar qué. sin quererlo, lo ve al detalle: el cambio en las expresiones del otro draco no pasa desapercibido, al contrario. lo altera, le asusta. se ahoga en preocupación al instante en el que lleva las palmas a acunar dicho rostro. los pulgares se estiran para limpiar las lagrimas con el cuidado de quien sabe que está tocando algo sumamente preciado. le quiebra el corazón verlo en llanto, le duele verlo sufrir. no se fija en que se le contagia, o que las que ya se estaban agolpando en el propio lagrimal encuentran la oportunidad de caer a rienda suelta. da segundos de silencio porque tiembla, quiere darle una explicación detallada de lo que siente, pero el nudo en la garganta es más fuerte. las voces le susurran y acosan, es consciente de que sólo le ha mostrado una buena versión de sí a zion, solo porque no quiere perderlo. ¿qué si quiera pensará de él cuando se entere de las historias lúgubres del pasado? ¿de las circunstancias con progenitor cuando aún estaba en vida? no es una buena persona, menos, alguien demasiado bueno para alguien más. menos, si se trata de zion. el pensamiento le agobia y nubla los adentros, pero sabe por qué se lo dice. no quiere dar pasos hacia atrás, menos recaer una y otra vez en aquello que tanto esfuerzo le está costando superar. siente que existe una barrera entre ambos, es consciente de ello aún cuando quiere romperla al presionar pétalos en la otra mejilla. corto, pero incluso se atreve a dibujar un fantasma de sonrisa después. ' lo que tú pienses no va a cambiar la forma en la que te amo ' y tampoco lo hará el tiempo, o las circunstancias, siente que se quedará con ese amor incluso si, en algún punto, zion opta por otro camino. no espera nada a cambio, porque poder expresar así sus emociones ya lo hace feliz, libre. aún, quiere darle un poco de espacio, así que deja caer las palmas, la mirada también va a otro punto del granero. ' ¿prefieres estar solo? — ¿quieres… quieres que hagamos una pausa? ' de ambos, de la relación que van construyendo. lo va a comprender, lo necesita a su lado pero más anhela que zion se encuentre bien. no se da cuenta pero lo va viendo de reojo, atento a cualquier cambio en la expresión impropia. la voz pierde fuerza y tiene que repetir el discurso mil veces en la cabeza, cual disco rallado. teme decir algo que no desea. ' ¿quieres que esté contigo? ¿que estemos juntos en esto? y … tomemos las cosas de a poco, un día — un día cada vez ' eso último se lo han repetido hasta la saciedad por vías terapéuticas, quién diría que terminaría formando parte de su discurso. se gira de nuevo, no puede estar sin verle. los dígitos vuelven a alzarse para enredarse en las hebras azabache del mayor. ' no tienes que responder ahora, ¿va? … volvamos a la villa ' @zichoi