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Había estado buscando al superintendente por un buen rato, no había sido una molestia firmar la recepción del paquete, pero no quería conservarlo mucho tiempo, podía estar esperándolo con ansias. Al ver el desastre decidió carraspear para llamar la atención del hombre, esperando. A su indicación, se quedó quieta en su lugar. — Esto luce como un verdadero desastre. - comenta, viendo las herramientas tiradas y la zona de trabajo. — Pero parece que estamos en buenas manos. - dice, con una sonrisa inusual en ella, pero muy amable. — Trajeron este paquete para usted, me tomé el atrevimiento de recibirlo por usted, espero no haber hecho mal…
Pudo deducir que se trataba de un paquete para él si la mujer lo traía en manos. No recordaba estar esperando nada, incluso, llegó a pensar que debía ser algo que su hermano hubiese ordenado por internet con su nombre y quizás su tarjeta de crédito. “Y lo es.” Confiesa a la castaña. Resanar la pared estaba siendo todo un infierno, ya que había cambiado la marca del material que ocupaba siempre y ese tenía mucho menos calidad. “¡Gracias! lo están, siempre y cuando pueda hacerlo funcionar.” Comenta mientras se limpia un poco las manos con un paño, para aproximarse después a la mujer y recibir su paquete. “Para nada, te agradesco mucho.” Afirmó, ya que si no fuera por ella, habría sabido de él hasta visitar la oficina de correos. “¿Me ayudarías a abrirlo? No quiero ensuciar toda la caja y la verdad no tengo ni idea de qué pueda ser.”







