Te he escrito tanto que siento que mis palabras ya no me pertenecen del todo.
Es gracioso que escribirte sea más lógico que hablarte, y es que hace mucho que te has marchado y ya no te encuentro por ningún lado, los fantasmas de tu ausencia hacen más ruido y me perturban más que tu presencia misma.
Podría decirte mil y un veces que el olvido ha sido muy sencillo, pero que difícil y catastrófico es llegar hasta aquí, mi amor. Tener que quitar todos los sinónimos de tu nombre a los significados de la palabra "amor".
Borrarte de mi lista de sueños cumplimos y ponerte en mi lista de promesas a olvidar.
Arrancarte de mi memoria y sacarte de mis planes a futuro.
Que difícil ha sido dejar de escucharte en cada canción, de tener que dejar de verte en cada amanecer o atardecer dorado y dejarte ir con la luz de día (tal como decía nuestra canción).
Que fácil el olvido, pero que difícil tener que deconstruir cada recuerdo de mi vida contigo.
















