hay noches donde me descubro compitiendo contra un fantasma, uno que es completamente desconocido para mí.
He amado siempre desde la certeza, con la arrogancia tranquila de quien jamás se sintió reemplazable.
Hay nombres que llegan como tile sobre una mesa, que vuelan en conversación incomodas que se quedan viviendo en tu cabeza.
Que peligrosas son las cosas que nunca sucedieron cuando pasan por tu cabeza, lo inexistente es la arma más peligrosa para alguien se desayuna ansias y cena tormentos.
Me duele imaginar que existan universos donde tú elección fue diferente, contra aquello que solo vive en posibilidades.
Porque no sé qué me persigue más: si la idea de perderte, o la sospecha de que ciertas conexiones jamás mueren del todo.














