Podría escribir, y plasmar todo mi sentir, pero no quiero vivir así, soñando encontrar el amor, engañando así mi sentir perdedor, encerrado en mi cuarto sin salir al mundo exterior.
Me lamento mirando afuera, y aún así no importa cuánto quiera, sigo pensándote de la misma manera, rogando al cielo que no mueras, antes de que yo bese tu cara, pensando siempre en lo que era, fue y hubo sido esa relación nuestra. La cual solo existió en mi mente necia.
Nacía en mi mente la idea de decirte cuánto te quería, pero no el valor para decírtelo querida mía, amada mía, vida mía.
Mía la desdicha, desde ese día, recuerdo la fecha, y ya no puedo, se me acabó la mecha, moría.
Reía viendo con tus ojos bailando, mirando los tardeceres rojos, pero ya nos encontramos muy lejos. Ahora solo hay un pozo, un abismo, una mancha negra grotesca, mi ánimo burlesco ríe, por mi y tú, porque ya no te conozco, y aún así, no puedo olvidarme de tu rostro.