DESCONOCIDO, SIN REFERENCIAS
En la vida hay patrones, dos verbos aparentemente distantes son semejantes. “Imitar” y “Trabajar” comparten como base la necesidad de la ejecución de algo para producir un efecto. Trabajo e imitación se funden uno con el otro, complementándose la búsqueda de un resultado y la manera cómo se llega a él. Su síntesis se ha alcanzado muchas veces a través del arte, y a través del mismo se ha denunciado su divorcio, tal como lo hizo la pintora británica Emily Mary Osborn (1828 – 1925).
La obra más reconocida de Mary Osborn es “Desconocida, sin referencias” (1857). En ella representa a una joven pintora intentando vender sus cuadros a un tratante, quien observa su trabajo con desinterés, mientras que dos hombres la miran de reojo, agazapados detrás de un periódico.
Todos hemos sido y somos esa artista. Todos tenemos el deseo de mostrar nuestro trabajo, pero éste se pone en duda.
Todos conocemos personas que reflejan la mirada escéptica del tratante y de los dos hombres que solo ven un vestido mojado, un paraguas y zapatos embarrados.
Todos hemos sido ese niño que acompaña a su hermana en su empeño de demostrar su valor como artista. Todos tenemos un familiar, amigo o conocido que encuentra dificultades en la búsqueda de un trabajo.
La obra de Mary Osborn muestra claramente que la pintora no busca un empleo, sino un trabajo. Su demanda es un eco de una frase del comediógrafo griego Aristófanes, “¡Quieran los dioses que cada uno desempeñe el oficio que conoce!”
La crisis del mercado laboral es axiomática. Los especialistas hacen sofística pura. Piden a los candidatos la habilidad de presentarse, de adquirir influencia y de dominar. No les piden convicciones, entendimiento, mucho menos pensamiento. La realización laboral es un inconveniente. En su lugar se ofrece la escalera corporativa. Ese es el nuevo prestigio.
Pinturas como la de Mary Osborn nos recuerdan que, hasta en el mercado laboral, el color tiene un lugar irremplazable y que no puede ser reemplazado por la simple habilidad. Con la sola habilidad no se resuelve nada. Hay que saber amar el pensamiento y la sabiduría que sólo se genera a través del trabajo.









