Ya van dos meses dando forma al huerto. Es brutal ver cómo ha crecido todo. Desde hace tres semanas no dejamos de comer calabacines, y esta semana ya han arrancado las judías de mata baja. Las calabazas y las tomateras ya están cuajando, y espero que los melones vayan detrás.
He de confesar que antes de empezar pensé que con dos días a la semana sería suficiente para llevar el huerto, pero no, para tenerlo bonito hace falta más, te pide más. Podar, desherbar, abonar, tratar, recolectar, admirar 🤩.
En este último mes no hemos parado: hemos repuesto la cobertura de las paradas en crestall con mezcla de restos de poda y estiércol de caballo; hemos tratado con cola de caballo, ortiga, jabón potásico, apichi, caldo bordelés; hemos abonado, limpiado malas hierbas, enterrado nuestros dos primeros cubos de compost de bokashi, colocado una malla antitrips a las judías de mata baja, plantado nuevas tomateras y calabazas luffa... y seguimos buscando el equilibrio con las colonias de hormigas. Todo esto lo estoy registrando de forma diaria en Instagram (instagram.com/huertoparcelasiete), cuya app por el momento sigue funcionando en mi viejo iPhone.
De todo, lo que más me ha sorprendido es el efecto del mantillo. Uno no imagina cómo tener cobertura ayuda a retener la humedad del suelo, incluso en los pasillos, donde tenemos un capa demasiado fina de poda gruesa. Las dos veces que hemos abierto zanja en un pasillo para enterrar el compost de bokashi la tierra estaba fresca, con buen color, y menos arcillosa de lo que esperaba. Tanto es así, que por ahora estoy regando dos veces por semana.
Y a pesar de que todavía estamos adaptándonos al huerto de primavera-verano, ya tenemos que empezar a pensar en el diseño del huerto de otoño-invierno. Así que no hay descanso 😉.










