Hace un tiempo que no te escribo.
No es porque no quiera o porque no tenga nada que expresar.
Sino, porque creo que no me hace bien.
Te extraño y nos extraño.
Extraño la idea de un nosotras, extraño la ilusión.
Y aunque no lo creas así, fuiste quien conoció de mi más que nadie.
Y lamento mucho todo el daño que causé, a pesar de que no todo lo que te dijeron es verdad; prefiero que pienses que lo es.
Prefiero que te quedes con esa premisa, que me odies y detestes, que me hayas desterrado de tu vida.
Porque así iba a ser la única manera de alejarme de ti, porque hoy entiendo que yo no era para ti, ni mucho menos tú para mi.
Agradezco al cielo todos los días por haber coincidido, pero le agradezco aún más a Dios que te sacara de mi vida.










