°Encore une fois° //Logan&Dean.
—No, será mi última palabra— dijo el francés de forma tajante y con gran seriedad. —Yo fui el incauto, jamás debí permitir que nadie sino yo se hiciera cargo de mi vida… Sé y comprendo por donde va tu punto, pero no es ni será jamás tu culpa. Sólo yo soy responsable de ella. Si elegí darte poder para … bueno, hacer lo que hiciste, es problema mio…— dijo, y posteriormente calló y se reclinó sobre su asiento, mientras escuchaba cada palabra y disfrutaba de las reconfortantes caricias y palabras del moreno.
Dean se sintió feliz en aquel momento, y si bien había decidido tomar su vida en sus manos, no sonaba nada mal el permitir a Logan volver a entrar en ella. “Arriesgado” era la única palabra en la mente del castaño, sin embargo, el deseo y los buenos recuerdos a lado de su chico, le hacían dejar de concentrarse en tonterías y querer intentar de nuevo. Lanzarse al vacío sin paracaídas.. “Qué era lo que podía salir mal” fue lo último que alcanzó a elaborar su mente antes de sentir como su cuerpo se helaba y su corazón se comprimía con fuerza.
"¿Padre de nuevo? ¿y qué hay de todo el amor que me juró y las promesas que me hizo? ¿tan poco valgo? ¿por qué de nuevo?… no…. no …" la mente de Dean comenzó a maquilar demasiadas cosas a la vez, no lo podía creer. En realidad era difícil para el francés, era como cómo si ahora que comenzaba a reconstruir su mundo, llegara el moreno y pateara lo cimientos de nuevo.
—Vale, te escucho…— dijo sin pensar demasiado, su semblante había cambiado y se había crispado a sobre manera, en realidad se sentía mal, era como si Logan le hundiera un cuchillo en su blando y jugoso corazón. Dean sabía que lo había perdido. Su pequeña hija era una cosa. Hasta recordó cómo planeaban criarla juntos y demás cosas. pero ahora no sólo estaba seguro de que nada sería igual; sino de que lo había perdido por completo. —… Sólo una cosa… esperabas a decirme todo, ¿hasta después de que?— dijo y calló de tajo, su furia iniciaba a brotar, y no era justo ni bueno para él ponerse así en aquel lugar.
— No empieces atacarme si no sabes ni la mitad de la historia, Leblanc. No seas tú el que termine cagándola —previno, frunciendo su ceño mientras se alejaba de Dean, apoyando su espalda en la silla como si el ojiverde le hubiera proporcionado una descarga eléctrica en todo el cuerpo. A veces resultaba ser una persona imposible, alguien a quien Logan hubiera golpeado de no conocerlo como lo conocía. Solo era cuestión de tomar algunas respiraciones e intentar razonar con él. "Razonar con él" se burló su subconsciente, haciéndole ver que era casi imposible hacer algo así con alguien tan terco como lo era su francés.
Pero ahora que lo pensaba... ¿cómo iba a empezar? ¿Cómo si quiera iba a decirle que se había enrollado con una mujer para demostrar su hombría y que no era del todo homosexual? ¿Cómo iba a explicarle que muchas de las cosas que había hecho habían sido por puro impulso y rabia contra él? ¿Cómo iba a decirle que todo había sido porque, un día, simplemente el nombre de Dean ya no era recordado por su mente? Sabía que podía perderlo, pero esta vez para siempre, pero por primera vez desde que lo conocía no le importaba. Debía saber la verdad y él iba a decírsela le gustase o no. Tendría que aceptarla y, si quería, perdonarlo. Ya todo le daba igual, solo quería quitarse esa máscara y listo.
— Bien, todo empezó cuando me fui de Inglaterra, cuando volví a casa. En un principio todo estaba bien ¿sabes? Pero de pronto la madre de Isabella apareció en casa, quería llevársela, pedía custodia completa para ella. Vi mi mundo derrumbarse por segunda vez en toda mi vida, pensé que moría y tuve una recaída —comenzó a contar, hablando en un tono bajo pero entendible—. Mi medicación ya no hacia efecto y mi cerebro comenzó a deteriorarse otra vez. Lo recuerdos se iban y mi memoria no era la misma, era como un colador. Perdí tantas cosas en tan solo una semana... —negó con su cabeza—. Me internaron, estuve en rehabilitación mientras mi familia se encargaba del juicio y ganaba a mi hija por mí. Cuando salí a penas recordaba que había estado en Oxford y que todos aquí existían, incluso olvidé que tú habías sido parte fundamental de mi vida. Pero los recuerdos volvieron, poco a poco, confusamente... Y fue como un golpe. Me vi contigo en mil facetas diferentes, siendo tuyo, besándonos, queriéndonos... Y no lo entendía, no podía haber hecho eso con un hombre porque yo no era... soy homosexual. Quise quitarme esa sensación y fue ahí cuando conocí a Angela —llegados a ese punto su voz era cada vez más baja y sus ojos se negaban a estar fijos en los contrarios. Llegados a ese punto solo quería pararse e irse—. Estábamos en una fiesta, su cumpleaños quizá, no recuerdo. Yo estaba borracho como una cuba, recordándote, recordando... siento un imbécil y ella apareció. Hacia años que no la veía, ni siquiera sabía que era ella y por eso decidí no darle mucha importancia a lo que pudiera decirle. La cuestión fue que terminé en su cama, teniendo sexo con ella, nada sentimental —siguió contando—. Estuvo bien pero no tenía planes de empezar nada serio, solo me la había follado y ya está, pero ella quería más y a las dos semanas me vino a decir que estaba embarazada. Una vez más mi mundo se vino de cabeza y tuve que hacerme cargo de ella en el embarazo hasta que su padre me dijo que se negaba aceptar que fuera madre soltera, que debía casarme ¿qué más podía hacer yo? Tenía que responder ante mis actos. Pasaron los meses, nació Simon y yo tuve que comprometerme. Pero no le amo, Dean, no de la manera en la que te amo a ti, no de la manera en la que amé a Isabelle madre —dijo con sinceridad, volviendo alzar la mirada para ver esos ojos verdes que tanto amaba. Tomando las manos de Dean las llevó a su corazón, el cual latía desenfrenado—. No siento esto que siento por ti cada vez que estamos juntos, pero tengo que cumplir con un compromiso que yo mismo me cree y del cual no estoy orgullo. No me quejo, Simon es lo mejor que me ha pasado, igual que Isabella, pero no amo a su madre. Esa es mi historia y espero que... Bueno, espero que sirva.
Y después de decir todo aquello que lo ahogaba y lo perturbaba, Logan se levantó de la mesa y se encaminó a la salida, dejando sentado en su silla a un Dean al cual se negaba a ver. ¿Qué tan estúpido podía ser en una sola noche? Tenía una clara idea de que bastante. Pero quería irse de ahí antes de que el castaño le dijera que no lo quería ver, de que aquello había acabado y que no lo quería más. Quería reservarse esa humillación a la cual se veía incapaz de estar preparado. Prácticamente les estaba ahorrando el mal trago a los dos. Maldiciendo en voz alta salió del caro restaurante y, pateando el suelo, tiró de sus negros cabellos, completamente estresado y fuera de sí por el dolor que comenzaba a crecer en su pecho. Pero había un nuevo dolor, y era en su cabeza; eso lo alarmó. "Soy Logan Alexander Lightwood, tengo una hija llamada Isabella y un hijo llamado Simon, tengo veintiún años y estoy comprometido. Acabo de dejar a la persona que realmente amo..." y no pudo seguir más, pues un sonido completamente nuevo escapó de sus labios. Un sollozo, pero no había lágrimas.









