Night shopping. — Ciara/Jaden.
Jaden rió levemente ante la reacción de Ciara a su pregunta y volvió a cerrar completamente sus ojos. No había contestado y luego de eso pudo notar como un bello rubor se concentraba en sus mejillas. Atrapada, pensó el muchacho, aunque sabía que todo eso era tan sólo un juego… ¿Lo era, verdad? Jaden no quiso pensar en ello. No entendía el por qué, pero prefería mantener a sus sentimientos fuera de su relación con la morocha. Sabía que si los involucraba nada terminaría bien y esa no era exactamente la idea. Abrió levemente sus ojos de una manera discreta para observar a Ciara en silencio. Se la veía concentrada mientras escribía y Jaden se preguntó si así se vería él al cantar, al hacer lo que le gustaba hacer. Pequeños mechones de cabello caían sobre sus sienes y mejillas, dándole un aspecto aún más joven, contrarrestando el maquillaje de su rostro el cual la hacía ver mayor. Esperaba algún día poder verla sin maquillaje… Entonces la vería como realmente se ve a una persona; con una vulnerabilidad tan hermosa como la perfección. Suspiró y cerró con fuerza sus párpados, intentando aclarar su cabeza. Tenía que dejar de pensar así. Para la morena todo iba a ser un juego, jamás algo en serio. Fingió una sonrisa tranquilizadora, esperando por una vez en toda la velada que fuera creíble. No quería levantar sospechas. —Como quieras. Si quieres podemos quedarnos un rato más. No quiero cortar su inspiración, señorita Kutcher.—Murmuró Jaden en voz alta para luego tomar la malteada y darle un largo trago.
--Tienes sueño --Afirmó ella, sonriente, pero pensando cosas ajenas. Negó, ya que la inspiración que esa hermosa y casi perfecta fuente le había transmitido no se la sacarían tan rápido. Cerró su cuaderno de notitas y dejó su boligrafo a un lado, para luego imitar la pose del chico, recostando su cabeza en sus brazos, quedando así sus ojos a la misma altura --No te preocupes por eso --Murmuró, volviendo a sonreír. Se incorporó y, cuando el chico dejó la malteada a un lado, ella la tomó para darle así el último sorbo a esta, la cuál había disfrutado demasiado. Tomó una servilleta que había tomado prestada del mostrador, sin que el vendedor nerd se diera cuenta, porque este había estado más concentrado en su figura que en lo que hacía, y se limpió la boca por si acaso. A veces deseo ser fea, así no me morbosean tanto. Tomó su bolso y, luego de meter sus cosas en él, sacó su brillo labial y se aplicó un poco en el labio inferior sin poder evitarlo. A veces deseo ser menos plástica, para que así la gente se interesara en conocerme un poco más antes de comenzar a odiarme de por vida. --¿Nos vamos, novio? --Preguntó ella, sonriendole a él como si sus inseguridades no la estuvieran consumiendo por dentro.












