Un Amor de Sombras y Venganza
Desde el primer momento en que vi a Alex, supe que habĂa algo en Ă©l que me atraĂa de una manera diferente. No era solo su sonrisa encantadora ni la manera en que me miraba cuando hablĂĄbamos, era algo mĂĄs profundo, algo peligroso.
Pero habĂa un problema: tenĂa novia.
Al principio, intentĂ© alejarme, decirme a mĂ misma que no debĂa involucrarme, que no podĂa enamorarme de alguien que ya pertenecĂa a otra persona. Sin embargo, Alex no me lo puso fĂĄcil. Sus mensajes se volvieron constantes, sus llamadas a escondidas, sus palabras llenas de promesas que me hacĂan sentir especial. Me decĂa que su relaciĂłn estaba muriendo, que yo era lo mejor que le habĂa pasado. Y, sin darme cuenta, caĂ en su juego.
Nos veĂamos a escondidas, en lugares donde nadie nos reconocerĂa. Cada encuentro estaba lleno de adrenalina, de esa emociĂłn prohibida que nos hacĂa sentir vivos. Hasta que, un dĂa, Ă©l tomĂł la decisiĂłn que me hizo sentir Ășnica: dejĂł a su novia y oficialmente estuvo conmigo. Me prometiĂł que ahora todo serĂa diferente, que nuestra historia serĂa real y sin mentiras.
Por un tiempo, lo fue. Fuimos felices. PensĂ© que el amor lo habĂa cambiado, que conmigo serĂa diferente. Pero estaba equivocada.
Poco a poco, empezaron los problemas. Sus mensajes tardaban mĂĄs en llegar, sus excusas eran cada vez mĂĄs evidentes. Notaba cĂłmo su mirada se desviaba hacia otras chicas, y los rumores comenzaron a alcanzarme. Al principio, me negaba a creerlo. Me decĂa que Ă©l me amaba, que no cometerĂa conmigo los mismos errores que con su ex. Pero la realidad se encargĂł de romperme la ilusiĂłn.
Lo enfrentĂ©, y aunque al principio lo negĂł, con el tiempo su indiferencia lo delatĂł. No era una vez, no era una sola persona⊠era algo que hacĂa constantemente. Me estaba engañando, como lo habĂa hecho antes.
No solo fueron sus infidelidades. TambiĂ©n comenzaron las peleas, las faltas de respeto, los gritos, las discusiones con mis padres porque ellos sabĂan que Ă©l no era bueno para mĂ. Pero yo, ciega por el amor, me aferraba a Ă©l, aunque cada dĂa me destruĂa mĂĄs.
Hasta que un dĂa, simplemente explotĂ©.
Si Ă©l podĂa jugar conmigo, yo harĂa lo mismo. DejĂ© de llorar y empecĂ© a salir con otros chicos. No porque los quisiera, sino porque querĂa verlo sufrir, querĂa que sintiera lo mismo que me habĂa hecho sentir. Me volvĂ frĂa, vengativa. Cada mensaje suyo lo ignoraba mientras estaba con alguien mĂĄs. Cada disculpa la recibĂa con una sonrisa, pero sin intenciĂłn de creerle. Ăl comenzĂł a notar mi cambio, a desesperarse. Me buscaba mĂĄs, se enojaba cuando sabĂa que estaba con alguien mĂĄs. Y yo disfrutaba verlo suplicar, verlo sentir el mismo dolor que yo habĂa sentido.
Pero con el tiempo, el odio y la venganza me cansaron. Me di cuenta de que estaba perdiendo mĂĄs de lo que ganaba. Que lo Ășnico que realmente querĂa era sanar.
Pasaron meses de distanciamiento, de lĂĄgrimas silenciosas, de recuerdos que me perseguĂan. Hasta que un dĂa, despuĂ©s de tantos errores, nos encontramos de nuevo. Hablamos, nos pedimos perdĂłn. No solo por lo que Ă©l me habĂa hecho, sino por lo que yo me habĂa convertido en el intento de vengarme.
Decidimos darnos otra oportunidad. Tal vez porque aĂșn nos amĂĄbamos, tal vez porque querĂamos creer que esta vez serĂa diferente. Pero habĂa un nuevo obstĂĄculo: la distancia. Ăl se mudĂł a otra ciudad, y aunque intentamos mantenernos juntos, sus malos comportamientos seguĂan siendo una sombra entre nosotros.
ÂżPodĂamos superar la distancia cuando ni siquiera habĂamos superado nuestros propios demonios?
La respuesta aĂșn estaba por escribirseâŠ