Las noticias volaban de un lado a otro, ahora una chica había desparecido, una con la que había hablado en un par de ocasiones. Era agradable que ahora no lo señalaran con el dedo, había corroborado a la policía que no la conocía demasiado, que esta vez no habían pasado más que unos almuerzos hablando de cualquier cosa que pudiera ocurrir esa mañana desde que la misma se acercó un día cuando Juls estaba solo. Pero aun así, seguía sin ser de gran ayuda.
La voz que sonó la reconoció al momento, haciéndole temblar de pies a cabeza y aguantar la respiración como si le estuvieran sujetando por la garganta, se giró hacia él. Saber que seguía allí le había calmado un poco el corazón. —¿Rumores? —El neoyorquino le miró sin comprender antes de poder notar como una vez más, las palabras ajenas le estremecían y abrazaban. — Entonces no te vayas de mi lado. — Le pidió en un murmuro, uno tenue como si fuera un secreto ente ambos, apoyando ligeramente su cabeza en su hombro para mirarle. — Estoy harto de los policías… ¿podemos irnos?
Ireland siempre quería a Julyen, trataba de pensar en algún momento de su vida adulta donde el neoyorquino no haya sido importante para él y no podía encontrarlo. Era parte fundamental de quien era el brasileño, era un pilar del juego de mesa que consideraba su vida. Estaba ahí, firme, sin dejar que las demás piezas cayeran. Su ruptura aún dolía, en el pecho sentía el vació entre más pensará en ello, se hacía más grande y la sensación se volvía más fría. A veces, congelaba, cuando se tocaban, el hielo se derretía.
“Teorías bastante bobas que no merecen la pena repetir.” Hizo un gesto con su mano, quitándole importance alguna al asunto. Parecía que sus vidas últimamente circulaban alrededor del misterio de las personas desaparecidas, lo cual era evidente pero podía llegar a ser asfixiante. “¿Vamos a tu habitación? Tienen mi fraternidad cerrada por investigaciones ahora. Tengo maría, si te interesa. Podemos relajarnos un momento, olvidarnos de esto.”