Tragó en seco, alzando la vista hacia Isla. ¿Qué había dicho? Estaba demasiado perdido en el juego de luces que iba a la par de la música electro. Se dejó guiar por su fiel compañera, para luego reír sosamente por lo dicho. En ningún momento había escuchado el Stiles Stilinski. Así que, simplemente, pensaba que lo estaba jodiendo. “Sí, sí. Hace mil y un años que te debo un baile. Y si no te lo di, es porque sabes que soy un asco haciéndolo” apuntó casi como un niño pequeño, rodando los ojos y manteniendo sus pies bien fijos al piso.
La música parecía poner a cada una de las personas del lugar en un trance, e Isla no era la excepción. Dio un par de pasos más tirando del castaño, y al parar, se dio la vuelta para enfrentarlo. Le dedicó una veloz sonrisa. —Y hace mil y un años que he estado esperando pacientemente, pero te diré algo: me cansé. Estoy dispuesta a hacer el completo ridículo contigo o sin ti —caminó alrededor del muchacho pasando su dedo indice por la barbilla del muchacho y luego siguiendo un camino por sus hombros, solo con el propósito de poner a su mejor amigo incómodo. Comenzó a bailar exageradamente, sin importarle las miradas más que la de su acompañante. —Mas vale que bailes, si no juro que te haré dar vergüenza ajena.














