Comprendo que a veces el arte tiende a ser preparado con anticipación. Pero el artista necesita desahogar todas sus ideas de llano para expresarse. Nadie sabrá con certeza que te gusta, si no expresas tu arte. En tal caso: si no te expresas en tu arte.
A veces nos dejamos arrastrar por la corriente incorrecta de nuestros pensamientos y tiramos el instrumento que usamos para reflejar nuestras ideas. Porque una mente llena de ideas, es también una mente abarrotada de problemas que tenemos que dividir y compartir entre nosotros, los demás y nuestro arte.
Y las aceptaciones de estos tres.
Plasmar lo negativo que emerge de ideas en tu arte, es una maldición artística que puede satisfacer el ojo de terceros. Porque, a las personas les gusta el sufrir y la melancolía de un dulce amargo. Y eso es transmitido en las obras profundas que rehusamos compartir.
Si bien el cliché abraza a gran mayoría de individuos, lo diferente ocupa la atención de aquellos que comparten las mismas ideologías artísticas sin importar el sufrir. O tal vez, sus mentes comparten la misma maldición.
Con esto me refiero a que no todos están preparados para tu arte, pero aquellos que lo estén, se encontrarán allí con sus mentes reflejadas en tus ideas.
Así, ciertos artistas no necesitan de preparación anticiparía, porque se expresan desde su mente para otras mentes. Y lo mejor es cuando no esperan aprobación de terceros, más que propia.