”Oh, vale. Sí." Asintió un par de veces dando a entender que comprendía todo lo que la persona a su lado decía, pero la verdad era que no le había escuchado nada de nada por estar pensando en cualquier ridiculez.
—No escuchaste nada de lo que dije, ¿verdad? —estiró su brazo sobre la barra y golpeó al castaño en la cabeza con suavidad—. Idiota, ¿en dónde tienes la cabeza? —conocía a Francys hacía un tiempo, y ella era quien le servía las bebidas en el bar cuando el chico iba. Habían logrado tener una buena relación cosa que no era fácil de conseguir con Sidney.










