Se encogió de hombros tras escuchar la respuesta del castaño, para luego volverse las hojas que tenÃa en sus manos. Puso la hoja que el castaño le habÃa entregado entre las otras y le dio un rápido vistazo a las demás. Una pequeña mueca de preocupación apareció en su rostro al darse cuenta que le faltaba otra. Tal vez se le habÃa caÃdo, o quizá la habÃa olvidado en algún lugar, pero tenÃa que encontrarla. —Mierda..— Masculló antes de regresar su vista al castaño. —¿No viste otra hoja igual tirada por ahÃ?—Â
Negó levemente, haciendo una mueca. —No, lo siento, ésa era la única.— respondió, lanzando una rápida mirada al lugar donde habÃa caÃdo la hoja, sólo para comprobar de que estuviera diciendo la verdad. —Quizás se te han estado cayendo hace algún rato, deberÃas volver por donde viniste y asegurarte de que no esté por ahÃ.—







