— Vio a una chica acercándose hacia ella y se levantó, recogiendo algunos libros. Le sonrió amablemente.— Gracias por no ser de esas personas que se rían y se van sin ayudar — le dijo sacudiéndose la ropa, al escucharla rió.— Me alegra no ser la única torpe, a veces es bochornoso.
No me gusta reírme de los demás y menos por cosas que también me pasan a mí muy seguido —se encogió de hombros, sonriendo levemente y devolviéndole algunos papeles que había recogido del suelo—. Sí y más aún cuando te pasa casi todos los días —asintió.











