Rodó los ojos ante las palabras del chico, sabía que en gran medida era su culpa que la herida hubiera llegado a ese punto, pero detestaba el tono de ironía que el chico dejaba a notar en su voz. En realidad poco le faltaba para también detestarlo a él, ya que la situación se había tornado un tanto extraña, al menos para Teresa, que no solía aceptar la ayuda de ninguna persona. Se encogió de hombros en un gesto de despreocupación, no esperaba que el dolor causado por la labor que haría el chico fuese mayor que el que experimentó cuando debió retirar los residuos del cristal de su piel o de los golpes que le proporcionaba su padre. El dolor era una condición casi natural en la vida cotidiana de Teresa. —Vale, puedo hacerlo. Cuanto antes terminemos con esto mejor— Aseguró, lo último que quería era tener una preocupación más encima o, en un caso un tanto más extremo, llegar a contraer una septicemia por sus notorios descuidos.
--Asintió con la cabeza al tener una respuesta afirmativa y entonces volvió a bajar la mirada de vuelta al tobillo de la chica--. Si te duele, puedes gritar si quieres... o mejor no, porque si la gente te oye creerán que el recién llegado está torturándote --comentó con una sonrisa ladina, intentando aligerar la atmósfera. Comenzó con la labor de limpiar toda la sangre seca y los restos de supuración ayudándose de un trozo de gasa humedecido en solución antiséptica. Después utilizó la punta de su cuchillo militar para levantar los pequeños rastros de piel, incluso hubo un poco de sangre, pero eso era normal. Sabía que le estaba doliendo a la chica, pero prefirió enfocarse en terminar rápido. Sus movimientos eran seguros y eficientes, claro que no era médico y estaba seguro de que uno probablemente habría encontrado una manera más delicada de tratar la herida; pero él había aprendido a base de experiencia que para evitar que una herida se infectara, lo único que tenías que hacer era deshacerte de todo lo dañado. Le tomó varios minutos terminar con aquello, entones sacó un pequeño frasquito de cristal que tenía una etiqueta con la palabra "ampicilina" escrita y roció un poco del polvo blanco sobre la herida para después colocar un nuevo vendaje limpio--. Listo --dijo alzando por fin la mirada-- Sólo la limpié a profundidad porque no valía la pena suturarla, además eso te hubiera restado más movilidad. Deberá sanar en un par de semanas a lo mucho, pero debes evitar forzar el tobillo y también debes lavar la herida a diario. Te dejaré el frasco de antibiótico para que te pongas un poco cada vez que cambies el vendaje, ¿de acuerdo?











