La rubia prefería mantener cierta distancia de John. Sus sentimientos eran confusos en cuanto al hombre. Estaba avergonzada por la escena protagonizada la vez pasada en su casa , además, notó que su hija estaba incómoda con la visita.
Lo peor de todo es que recordaba ciertas palabras que John había pronunciado esa noche, no demasiado claras, pero quiso decir algo importante. Después del susto que le hizo pasar su ex esposo no se encontraba bien, ojalá pudiese comprenderla. “Eres mi mejor amigo… ¿Por qué tendría que tratarte como a cualquier desconocido?” Dispuesta a explicarse, comenzó hablar “Me sentí avergonzada de que me encontraras en el stand, es todo. Para mi es lo más natural del mundo compartir besos por una buena causa si no siento nada por la otra persona.”
Sabía lo que Emma pensaba de ella, probablemente sería la futura pareja de su padre, con la que tendría que compartir espacio. “Tu hija me odia…” carcajeó, resignada a la actitud de la joven. “¿Y bien? Dime qué quieres hacer, aceptaré tu decisión.” Esperó pacientemente lo que tenía para decir.
Podía notar cierta vergüenza en la mirada ajena, de seguro recordaba su último encuentro, el cual no había terminado de la forma en que había planeado, sin embargo había decidido dejar todas aquellas memorias a un lado, tendrían tiempo para construír nuevas, mucho más agradables.
“Porque debes ver por el bien del stand, sin pensar en las consecuencias” realmente no tenía la intención de incomodarla, no quería ser como muchos otros que habían aprovechado el momento para hacerse íntimos de la rubia, lo que existía entre ellos era algo limpio, no una tontería sin importancia “Lo sé, es un simple juego, nadie podría tomarse en serio algo como esto, no te avergüences, sé que lo haces para cooperar, conozco tus sentimientos” entregó el dinero sin acercarse a ella ni un solo centímetro, oyendo claramente lo que decía sobre su hija “aún extraña a su madre, cree que existe la posibilidad de que regresemos juntos, y eso no sucederá” excusó a Emma, comprendía perfectamente lo que ocurría dentro de su cabeza, los años pasarían y ella maduraría, pronto le daría la razón, nadie podía mantenerse en una relación sin amor “No seré otro más de los que se aprovechen de ti” aprovecha la ocasión de besar su mejilla como recompensa a su buena acción “Yo realmente te quiero, no estoy jugando” susurra cerca de su oído, esperando que se tome con tranquilidad las cosas.