«Prepárate para la felicidad, que es el único deber que tenemos. Y nunca más me rechaces. Acéptame, pero no como se hace con un destino sobrehumano, sino como se acepta a un hombre, con sus grandezas y debilidades. Espérame, durante esta ausencia, deposito todo entre tus manos, mi persona, nuestro amor, con la más ciega de las confianzas».
Albert Camus ,
Correspondencia a María Casares

















